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Showcase analiza irse de Rosario y sacude al cine local

La industria del cine atraviesa un momento crítico en Argentina y Rosario podría convertirse en uno de sus símbolos más visibles: la cadena Showcase Cinemas analiza su salida del país, lo que implicaría el cierre de su complejo en el Alto Rosario Shopping, el más grande de la ciudad.

La decisión aún no está confirmada, pero ya encendió alarmas en el sector. La empresa inició un proceso de revisión de sus operaciones locales e incluso evalúa la venta de sus activos, en un contexto marcado por la fuerte caída en la asistencia a las salas.

En Rosario, el impacto sería directo: el complejo cuenta con 14 salas y representa una de las principales ofertas de cine comercial. Su eventual cierre dejaría un vacío significativo en la cartelera local y en la dinámica cultural urbana.

El problema de fondo no es nuevo, pero se profundizó en los últimos años. La asistencia a los cines viene en retroceso sostenido: solo en marzo, la caída interanual fue del 27%, mientras que las ventas de entradas siguen lejos de los niveles prepandemia.

A eso se suma un cambio estructural en el consumo: el avance de las plataformas de streaming modificó los hábitos del público, que cada vez opta más por ver estrenos desde su casa en lugar de asistir a una sala.

El combo se completa con el contexto económico local, que impacta de lleno en el consumo cultural. Ir al cine dejó de ser una salida accesible para muchos, y la industria depende cada vez más de grandes tanques para sostener la actividad.

En ese escenario, la operación en Argentina empieza a perder escala. La compañía —que forma parte de un grupo internacional— ya encargó a una consultora el análisis de sus activos, incluyendo complejos clave como el de Norcenter.

Cuando el cine deja de ser un hábito

Lo que está en juego no es solo la salida de una empresa, sino un cambio más profundo en la cultura urbana.

Durante décadas, el cine fue una experiencia colectiva, un ritual social que estructuraba salidas, citas y fines de semana. Pero ese modelo hoy está en crisis.

La irrupción del streaming, la fragmentación de las audiencias y la lógica del consumo inmediato reconfiguraron el vínculo con el audiovisual. La sala ya no es el único —ni el principal— lugar para ver una película.

En ciudades como Rosario, donde el cine ya había sufrido la desaparición de salas históricas y de barrio, la posible salida de un complejo como Showcase refuerza una tendencia: menos pantallas, más concentración y una oferta cultural cada vez más condicionada por el mercado.

La posible retirada de Showcase no es un hecho aislado, sino una señal de época. Porque cuando incluso los grandes complejos empiezan a tambalear, lo que queda en evidencia es que el problema ya no es de una empresa, sino de un modelo que está dejando de funcionar. Y en esa transición, Rosario vuelve a enfrentarse a una pregunta incómoda: qué lugar ocupa hoy el cine en la vida cotidiana… y cuánto de esa experiencia colectiva estamos dispuestos a perder.