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Uber y DiDi entran en la discusión formal por el futuro del transporte rosarino

La discusión sobre Uber y DiDi dejó de ser una disputa entre aplicaciones que funcionan en la práctica y un sistema municipal que durante años buscó contenerlas. Con el proyecto enviado por el Ejecutivo al Concejo, la Municipalidad propone reconocer formalmente una modalidad que ya utilizan miles de pasajeros y establecer condiciones para que pueda funcionar dentro de la normativa local.

El cambio no es menor. La iniciativa incorpora una nueva categoría de servicio de movilidad mediante plataformas y establece que los conductores deberán contar con licencia profesional, revisión técnica y un seguro específico. Las aplicaciones, a su vez, tendrán que incorporarse al sistema municipal y verificar que tanto los vehículos como quienes los conducen cumplan con las condiciones exigidas.

Para los pasajeros, uno de los cambios más visibles estaría en el precio. Los viajes solicitados mediante aplicaciones tendrían una tarifa flexible, pero con un piso equivalente al valor del boleto del transporte urbano. No habría, en cambio, un techo máximo. El taxi tomado directamente en la calle conservaría el esquema tarifario que fija el Concejo Municipal.

Una ciudad que ya cambió sus hábitos de viaje

El proyecto parte de una realidad que precede a la discusión legislativa. Uber, DiDi y otras plataformas ya son utilizadas en la ciudad, aunque hasta ahora su funcionamiento no estuviera incorporado de manera plena al esquema municipal. El debate, por lo tanto, dejó de ser si las aplicaciones iban a existir y pasó a concentrarse en bajo qué reglas deberán hacerlo.

Ese cambio también explica por qué la discusión reaparece ahora con tanta intensidad. La normativa local de 2024 había avanzado sobre las aplicaciones vinculadas con taxis y remises, pero no resolvió la situación de los conductores particulares que trabajan mediante plataformas. La nueva propuesta busca completar ese esquema y adecuarlo, además, al marco nacional que reconoce la figura del prestador independiente.

El proyecto también contempla una modificación para el transporte tradicional. Taxis y remises podrán realizar tareas de reparto y tendrán mayor flexibilidad tarifaria cuando el viaje sea solicitado mediante una aplicación. En cambio, la posibilidad de levantar pasajeros espontáneamente en la calle seguirá reservada para el servicio público.

La resistencia de los titulares de taxis

Del otro lado aparece una preocupación que va más allá de la competencia comercial. Desde la Cámara de Titulares de Taxis de Rosario advirtieron que la nueva regulación podría afectar la estructura laboral del sector y estimaron que alrededor de mil choferes podrían perder su relación laboral con los titulares de las licencias.

El argumento central es que un taxi formal soporta costos que un conductor independiente no afrontaría de la misma manera: salarios, aportes, seguros y otras obligaciones vinculadas con el trabajo registrado. Para los titulares de licencias, si ambos servicios compiten por el mismo pasajero pero bajo estructuras diferentes, la discusión sobre las tarifas termina convirtiéndose también en una discusión sobre las condiciones de trabajo.

La advertencia adquiere mayor peso porque el proyecto permite que las tarifas de los viajes pedidos mediante aplicaciones sean flexibles. El precio mínimo vinculado al boleto de colectivo funciona como una protección para evitar valores excesivamente bajos, pero la ausencia de un techo abre la puerta a una dinámica diferente, determinada por la oferta y la demanda.

Ese mecanismo puede producir situaciones muy diferentes según el momento del día. La tarifa de un viaje solicitado por una aplicación podrá variar frente a horarios de alta demanda, mientras que el pasajero que detenga un taxi en la calle continuará dentro del esquema regulado por el Concejo. La coexistencia de ambos sistemas será uno de los puntos centrales que deberán analizar los concejales.

Seguridad, controles y una nueva disputa laboral

El oficialismo municipal sostiene que formalizar las plataformas permitirá conocer quién conduce, qué vehículo utiliza y bajo qué condiciones presta el servicio. El proyecto exige licencia profesional, condiciones técnicas y seguro específico, y establece que los conductores particulares sólo podrán tomar viajes previamente solicitados mediante una aplicación.

Para los taxis y remises, además, la iniciativa elimina las sanciones vinculadas con el uso de aplicaciones. Es una señal de que el municipio busca que la discusión deje de pasar por perseguir a quienes utilizan estas herramientas y se concentre en establecer reglas comunes para las distintas modalidades.

Pero la formalización no resuelve por sí misma la discusión laboral. El nuevo escenario nacional reconoce al prestador independiente de servicios mediante plataformas y establece un vínculo diferente al de una relación de dependencia tradicional. Ese cambio es precisamente uno de los aspectos que generan preocupación entre los sectores del taxi, que advierten sobre una competencia bajo estructuras laborales diferentes.

El Concejo tendrá que definir algo más que una habilitación

El debate que comienza ahora no se limita a decidir si Uber y DiDi serán legales. Los concejales deberán discutir qué modelo de transporte quiere la ciudad y cómo convivirán modalidades con estructuras de costos, tarifas y relaciones laborales diferentes.

También estará sobre la mesa la capacidad efectiva de fiscalización. Una cosa es establecer requisitos en una ordenanza y otra garantizar que todas las plataformas los cumplan, que los vehículos estén en condiciones y que exista capacidad municipal para controlar una actividad que funciona mediante empresas digitales y conductores distribuidos por toda la ciudad.

El proyecto podría ser tratado en las próximas semanas, y ya se anticipa una discusión con posiciones enfrentadas. La llegada formal de las aplicaciones puede ampliar las alternativas para los pasajeros y sumar una nueva herramienta de movilidad, pero también obliga a revisar el equilibrio económico de un sistema de taxis que lleva años atravesando dificultades.

Lo que está en juego, en definitiva, no es solamente el destino de Uber o DiDi. La decisión puede redefinir las reglas con las que se moverán los rosarinos, competirán los distintos servicios y trabajarán miles de conductores durante los próximos años.