El plan contempla bacheo, repavimentación, hormigón y sellado de juntas en los seis distritos. Las obras tendrán un plazo de ejecución de entre nueve y doce meses
El deterioro de las calles, uno de los reclamos cotidianos de los vecinos de Rosario, vuelve a ocupar el centro de la agenda municipal. La Municipalidad anunció una inversión superior a los $35 mil millones para ejecutar un amplio programa de mantenimiento y reparación de la red vial, con trabajos distribuidos en los seis distritos y distintas escalas de intervención.
El programa contempla siete licitaciones que incluyen bacheo, fresado y repavimentación, reconstrucción de losas de hormigón, reparación de pequeñas superficies, sellado de juntas y provisión de materiales para las cuadrillas municipales. La ejecución está prevista para un período de entre nueve y doce meses.
Una inversión que busca atacar el deterioro acumulado
El intendente Pablo Javkin encabezó una de las aperturas de sobres correspondientes al plan y remarcó que el estado de las calles constituye uno de los principales reclamos de los vecinos.
La distribución de los recursos busca atender tanto los baches que afectan la circulación cotidiana como aquellos sectores donde el deterioro ya requiere intervenciones de mayor escala. Del total previsto, $13.898 millones estarán destinados al bacheo en tres zonas de la ciudad; otros $6.658 millones serán para pequeñas superficies y $4.088 millones para pavimento bituminoso.
El paquete se completa con $4.218 millones para módulos de hormigón, $2.082 millones para sellado de juntas, $793 millones para la provisión de concreto y emulsión asfáltica y $3.197 millones para tareas de fresado y repavimentación.
La decisión de concentrar las licitaciones dentro de un mismo programa apunta además a coordinar los trabajos y evitar que una reparación quede inconclusa durante meses. Desde el municipio señalaron que se busca que las distintas tareas puedan realizarse de manera articulada para extender la vida útil de las intervenciones.
Los corredores que tendrán obras
Entre las arterias incluidas en el programa aparecen algunos de los corredores de mayor circulación de la ciudad. Se prevén trabajos en Ovidio Lagos, Buenos Aires, Corrientes, Sarmiento, Pellegrini y 27 de Febrero, además de intervenciones en la Terminal de Ómnibus Mariano Moreno, bulevar Seguí, Bordabehere y Gorriti.
También habrá trabajos de bacheo en barrios como Lourdes, 7 de Septiembre, Tío Rolo, Puente Gallego, Tiro Suizo Oeste, La Florida Oeste, Belgrano Noroeste, Olímpico y Parque Habitacional Ibarlucea.
El plan de sellado de juntas incluye sectores de Arturo Illia, Rivarola, Uriburu y Pellegrini, mientras que también se contemplan trabajos específicos en distintos pasos a nivel de la ciudad.
El desafío de sostener las calles
La dimensión del programa también refleja un problema que excede al bache puntual. Rosario arrastra un deterioro de la infraestructura vial producido por el tránsito intenso, el paso del transporte público, las lluvias y sucesivas intervenciones sobre las redes subterráneas.
Desde el municipio señalaron que el recambio de cañerías de agua en el centro y las obras de media tensión de la Empresa Provincial de la Energía constituyen algunas de las intervenciones que deben coordinarse con el mantenimiento de las superficies.
A esto se suma el escenario climático previsto para los próximos meses. El Ejecutivo local advirtió que el fenómeno de El Niño puede generar un período de mayores precipitaciones y, con ello, profundizar algunos problemas existentes en la calzada.
Una prueba para la gestión urbana
El anuncio representa una de las mayores apuestas recientes del municipio en materia de mantenimiento vial. Pero el verdadero impacto del programa no se medirá por el monto anunciado sino por la cantidad y calidad de las obras que efectivamente lleguen a las calles.
La distribución territorial será otro aspecto clave. El compromiso oficial es que los seis distritos tengan intervenciones, evitando que la inversión quede concentrada exclusivamente en los principales corredores del área central.
En una ciudad donde el estado de las calles forma parte de los reclamos más frecuentes, el desafío será transformar esos $35 mil millones en una mejora visible y sostenida de la circulación cotidiana. Y, sobre todo, que el mantenimiento deje de aparecer únicamente como respuesta al deterioro para convertirse en una política permanente de conservación de la infraestructura urbana.

























Deja una respuesta