La Ruta Nacional 174 tendrá un solo carril habilitado de manera alternada durante unas seis semanas a la altura del kilómetro 59,2. La intervención forma parte de las obligaciones de la nueva concesión y busca completar la recuperación de un corredor clave para la conexión entre Santa Fe y Entre Ríos
La conexión vial entre Rosario y Victoria vuelve a ingresar en una etapa de obras que tendrá impacto directo sobre quienes utilizan diariamente este corredor estratégico. Desde este lunes 21 de septiembre comenzó la segunda fase de los trabajos sobre la Ruta Nacional 174, con la ejecución de nuevas losas de hormigón en ambos sentidos a la altura del kilómetro 59,2, en el tramo cercano a la cabecera entrerriana.
La intervención tendrá una duración estimada de un mes y medio. Durante todo ese período, el tránsito circulará de manera alternada por el sector intervenido las 24 horas, con un solo carril disponible para el paso. La concesionaria Conexión Alto Delta anticipó demoras y dispuso señalización y personal para ordenar la circulación, mientras que se recomienda a los conductores reducir la velocidad, mantener distancia y prever mayores tiempos de viaje.
Una obra que se adelanta al cronograma
El dato que excede la coyuntura del tránsito es que estos trabajos estaban contemplados originalmente dentro de las obligaciones contractuales para una etapa posterior. La empresa concesionaria decidió adelantar su ejecución con el objetivo de continuar la recuperación de la calzada y mejorar las condiciones de seguridad del corredor.
La decisión se inscribe en un proceso más amplio iniciado a comienzos de 2026, cuando Conexión Alto Delta asumió la concesión de este tramo de la Red Federal de Concesiones. En julio, Vialidad Nacional informó la finalización de las obras iniciales de puesta en valor sobre los 59,43 kilómetros de la Ruta Nacional 174 que incluyen el puente Rosario-Victoria.
Aquella primera etapa comprendió trabajos de bacheo, sellado de fisuras, reparación de juntas, renovación de señalización, recuperación de defensas, iluminación y sistemas de balizamiento, además de tareas de mantenimiento de banquinas y limpieza. Según Vialidad Nacional, los trabajos previstos para el primer año de concesión fueron completados en seis meses.
Ahora comienza una instancia diferente. Las nuevas losas de hormigón permitirán completar y empalmar la calzada intervenida durante la primera fase, pero al mismo tiempo obligarán a convivir durante varias semanas con una circulación restringida en un corredor que concentra tránsito particular, transporte de cargas y movimiento vinculado con la actividad económica regional.
Un corredor que excede a Rosario y Victoria
La importancia del puente no se limita a las dos ciudades que conecta. La Ruta Nacional 174 constituye uno de los principales enlaces físicos entre Santa Fe y Entre Ríos y cumple una función relevante para la circulación de personas, bienes y producción entre ambas provincias.
Por eso, cada intervención sobre la traza tiene una doble dimensión. Por un lado, aparece el impacto inmediato sobre quienes deben atravesarla, que durante las próximas semanas tendrán que incorporar demoras y circulación alternada a sus viajes. Por otro, está la necesidad de sostener las tareas de mantenimiento y rehabilitación de una infraestructura sometida diariamente a un tránsito intenso y a condiciones particulares por atravesar el sistema de islas.
En ese equilibrio se encuentra uno de los principales desafíos de la nueva etapa de concesión: que las obras no se reduzcan a intervenciones aisladas sobre sectores deteriorados, sino que formen parte de un esquema sostenido de conservación de un corredor fundamental para la integración regional.
El inicio de esta segunda etapa vuelve a poner en escena, además, una cuestión central para Santa Fe: la calidad de sus conexiones con otras provincias no es solamente un asunto de infraestructura vial. Tiene efectos sobre los tiempos de traslado, la logística, el transporte de cargas, el turismo y la actividad económica de una amplia región.
Durante las próximas seis semanas, la prioridad será atravesar el período de obras con la menor afectación posible para los usuarios. La expectativa de fondo, sin embargo, estará puesta en que la intervención permita consolidar la recuperación de una conexión cuya importancia excede largamente los 60 kilómetros de la traza.

























Deja una respuesta