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El fuego vuelve a las islas y pone en alerta al corredor vial Rosario-Victoria

El fuego volvió a hacerse visible en las islas entrerrianas frente a Rosario y volvió a poner en escena un problema que, aunque se origina del otro lado del Paraná, tiene consecuencias directas sobre la ciudad y la región. Durante este martes se detectaron nuevos focos en distintos sectores del humedal, con columnas de humo visibles desde Rosario y localidades del cordón industrial.

La situación tuvo además un impacto concreto sobre la conexión vial con Entre Ríos. Una importante columna de humo avanzó sobre la ruta nacional 174, que comunica Rosario con Victoria, y redujo por momentos la visibilidad a la altura del kilómetro 22, con el consiguiente riesgo para quienes circulaban por ese corredor.

Las imágenes registradas desde distintos puntos de la región mostraron extensas columnas elevándose desde el humedal. A través de imágenes satelitales de la NASA se identificaron alrededor de una decena de focos de calor distribuidos en el área de islas. También fueron observadas quemas hacia el norte, frente a localidades como San Lorenzo y Fray Luis Beltrán.

Un problema que vuelve a repetirse

Los nuevos incendios aparecen después de varios días sin precipitaciones significativas y en una época del año en la que suelen producirse quemas asociadas a la renovación de pasturas en terrenos de las islas. En los últimos días ya se habían detectado otros focos en diferentes sectores del humedal ubicado frente a Rosario y al cordón industrial.

La combinación entre sequedad, temperaturas en ascenso y viento vuelve especialmente sensible a un ecosistema que en los últimos años ya atravesó episodios de incendios de gran magnitud. Para Rosario, el problema excede la dimensión ambiental: cada vez que las condiciones meteorológicas empujan el humo hacia la ciudad o hacia sus principales vías de conexión, el fenómeno repercute sobre la circulación y la calidad del aire.

El antecedente más cercano vuelve a ser significativo. A comienzos de septiembre ya se habían registrado nuevos incendios en las islas frente a Rosario, con unas 700 hectáreas afectadas según estimaciones difundidas por la Secretaría Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario.

El viento, una variable decisiva

La evolución de los focos durante los próximos días estará estrechamente vinculada con las condiciones meteorológicas. Al menos hasta el domingo se prevén vientos del este, noreste y norte, junto con un ascenso de las temperaturas y sin precipitaciones significativas. Ese escenario puede favorecer la persistencia de la sequedad y modificar rápidamente la dirección en la que se desplaza el humo.

La ruta Rosario-Victoria aparece como uno de los puntos especialmente sensibles. La experiencia de estos días muestra que una columna de humo puede alcanzar rápidamente la traza y afectar la visibilidad, convirtiendo un incendio en las islas en un problema de seguridad vial para quienes utilizan diariamente el enlace.

Para Rosario, además, la recurrencia de estos episodios vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que lleva años sin una solución definitiva: cómo prevenir y controlar las quemas en un humedal que forma parte del mismo sistema ambiental del Paraná, pero que se encuentra bajo jurisdicción entrerriana.

El humedal vuelve a quedar bajo la lupa

La repetición de incendios frente a Rosario también reactiva un debate que la región conoce desde hace años. Las grandes temporadas de fuego de 2020 y 2022 instalaron con fuerza la discusión sobre el manejo del Delta, la fiscalización de las quemas y la necesidad de preservar los humedales frente a actividades productivas y prácticas que pueden generar incendios.

El escenario actual todavía no tiene la dimensión de aquellos episodios, pero la reiteración de focos en un período de sequedad obliga a seguir de cerca su evolución. La experiencia demuestra que las condiciones pueden cambiar rápidamente cuando coinciden vegetación seca, ausencia de lluvias y viento.

Mientras el fuego continúa visible desde distintos puntos de Rosario y el humo vuelve a acercarse a las rutas de la región, el problema deja de ser solamente una imagen en el horizonte. Cada nuevo foco en las islas recuerda que el Paraná no funciona como una frontera ambiental: lo que ocurre en el humedal entrerriano puede terminar afectando directamente la vida cotidiana de quienes viven y circulan en la costa santafesina.