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Frenaron el proyecto para habilitar edificios más altos en el entorno del Monumento a la Bandera

El proyecto para flexibilizar las alturas edilicias en el área protegida que rodea al Monumento Nacional a la Bandera quedó, por ahora, fuera de la agenda del Concejo Municipal. Ante la falta de consenso y después de semanas de cuestionamientos, el bloque oficialista retiró de la comisión de Planeamiento la iniciativa que buscaba modificar la normativa vigente y permitir construcciones más altas en ese sector estratégico de Rosario.

La decisión se produjo luego de una fuerte reacción de vecinos de la zona, que no sólo cuestionaron el proyecto inmobiliario que dio origen al debate, sino que plantearon una discusión más amplia sobre la preservación patrimonial, la identidad urbana y el paisaje que rodea al Monumento.

Una torre que encendió el debate

El conflicto comenzó alrededor de una casona ubicada en avenida Belgrano 548. Sus propietarios, cinco hermanos de apellido Agüero, habían manifestado su intención de vender el inmueble para desarrollar allí un emprendimiento inmobiliario, argumentando las dificultades económicas para afrontar su mantenimiento.

La propuesta contempla la construcción de un edificio de 11 pisos, con una altura aproximada de 35 metros. El problema es que el sector se encuentra dentro del Área de Protección Histórica y la normativa vigente establece allí una altura máxima de 14,50 metros.

En una primera instancia, el Ejecutivo municipal había impulsado una excepción específica para permitir el proyecto. Sin embargo, la resistencia de los vecinos, junto con cuestionamientos de sectores profesionales y otras bancadas del Concejo, hizo que esa alternativa perdiera fuerza.

Del permiso especial al cambio de las reglas

Frente a las dificultades para conseguir una excepción, el oficialismo planteó en mayo una modificación más general de las normas urbanísticas del área protegida. El objetivo era habilitar construcciones de mayor altura sin recurrir a autorizaciones particulares para cada proyecto.

La iniciativa generó nuevas críticas porque, para sus detractores, implicaba modificar las reglas de un sector especialmente sensible de la ciudad para posibilitar un desarrollo inmobiliario que excede ampliamente los parámetros actuales.

La Asociación Vecinal Monumento encabezó buena parte de los cuestionamientos y desplazó el eje de la discusión desde el interés particular de los propietarios de la casona hacia una cuestión más amplia: qué tipo de transformación urbana resulta compatible con la preservación del entorno del Monumento y de la relación visual con el río.

El rechazo trascendió a los vecinos

La oposición al cambio normativo no quedó circunscripta a organizaciones barriales. También expresaron reparos el Colegio de Arquitectos de Rosario y distintas instituciones vinculadas con la preservación del patrimonio.

Entre ellas aparecen Icomos Argentina, la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos y la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos. También intervino la Defensoría del Pueblo de Santa Fe, que solicitó información al municipio sobre los estudios técnicos y los mecanismos de participación ciudadana utilizados para respaldar la modificación.

Ese nivel de cuestionamiento terminó dificultando la construcción del consenso necesario para avanzar con la reforma.

Un área con protección histórica

El entorno del Monumento cuenta con una normativa de protección histórica que tiene varias décadas de vigencia. La declaración del área se remonta a 1960 y posteriormente fue modificada en distintas oportunidades.

En 2011 se incorporó un catálogo de inmuebles patrimoniales y se estableció una altura máxima de 13,5 metros, que posteriormente fue elevada a 14,5 metros.

Más recientemente, la ordenanza 10.838, aprobada en octubre de 2025, introdujo nuevas herramientas para intervenir sobre inmuebles protegidos y facilitar su conservación. Entre ellas figura el mecanismo denominado “La Ciudad detrás de la Ciudad”, que permite realizar determinadas construcciones manteniendo las fachadas originales y respetando límites de altura. También se creó el Derecho de Edificación Transferible, que permite trasladar capacidad constructiva no utilizada hacia otras zonas.

El debate que queda abierto

El retiro del proyecto representa un freno a la iniciativa, pero no necesariamente el cierre de la discusión sobre el futuro urbanístico del área del Monumento.

Rosario enfrenta desde hace años la tensión entre la necesidad de generar nuevas oportunidades de desarrollo inmobiliario y la preservación de sectores que forman parte de su patrimonio arquitectónico y paisajístico. En este caso, esa tensión quedó expuesta de manera particularmente clara por tratarse del entorno inmediato de uno de los principales símbolos de la ciudad.

El reclamo de los vecinos logró que la discusión dejara de estar centrada exclusivamente en la posibilidad de construir una torre y pasara a involucrar una pregunta de mayor alcance: cuánto puede transformarse un área protegida sin perder las características que justificaron precisamente su protección.

Por ahora, el límite de 14,50 metros continúa vigente y el proyecto de flexibilización fue retirado de la comisión de Planeamiento. El debate, sin embargo, seguramente volverá a aparecer cuando el Concejo vuelva a discutir cómo compatibilizar desarrollo urbano, inversión privada y preservación del patrimonio rosarino.

Contexto y antecedentes: El expediente que originó la controversia contempla una torre de planta baja y 11 pisos sobre el inmueble de avenida Belgrano 548. La propuesta superaba ampliamente la altura permitida en el Área de Protección Histórica Parque Nacional a la Bandera. El proyecto de excepción fue reemplazado luego por una iniciativa para modificar las reglas generales del sector, pero finalmente también fue retirado ante la falta de consenso.