El presidente de la Cámara de Electrodomésticos de Rosario rechazó que las compras de televisores para el Mundial sean determinantes en la morosidad de las familias y apuntó a las tasas, los servicios y la pérdida de poder adquisitivo. También cuestionó las políticas aplicadas durante años en el centro de la ciudad
El debate sobre el endeudamiento de las familias, que Javier Milei volvió a instalar durante su visita a Rosario, encontró una respuesta contundente en el sector comercial de la ciudad. Claudio Sexer, presidente de la Cámara de Electrodomésticos de Rosario, rechazó que la compra de televisores en cuotas para seguir el Mundial sea una causa relevante de los problemas financieros de los hogares y sostuvo que el escenario debe analizarse a partir de variables económicas mucho más amplias.
En declaraciones al programa Radiópolis, de Radio 2, el dirigente explicó que el comportamiento de los consumidores cambió durante el último año y que la demanda de electrodomésticos dejó de estar marcada por la urgencia de desprenderse de los pesos. A la vez, señaló que el comercio electrónico amplió las alternativas de compra y modificó la relación entre los clientes y los negocios tradicionales.
Pero la conversación derivó rápidamente hacia otro problema que preocupa especialmente a los comerciantes rosarinos: la situación del centro de la ciudad.
Tasas, servicios y cambios en el consumo
Sexer consideró que el endeudamiento de las familias no puede atribuirse a la adquisición de un televisor. Según su análisis, uno de los principales factores estuvo relacionado con el fuerte incremento de las tasas de interés para quienes habían tomado créditos.
El dirigente puso como ejemplo el caso de deudores que afrontaban tasas del 20%, 30% o 35% y que luego llegaron a enfrentar niveles cercanos al 90%. A esto sumó el aumento de los servicios públicos, que redujo el poder de compra de los hogares aun cuando los ingresos se mantuvieron relativamente estables.
En ese contexto, también observó un cambio en las prioridades de los consumidores. Con una mayor estabilidad de los precios, desapareció parte de la necesidad de comprar rápidamente bienes para evitar la pérdida de valor del dinero.
“Yo no tengo la necesidad de salir corriendo para comprar un electrodoméstico”, fue la síntesis utilizada por el empresario para describir el nuevo comportamiento de los clientes. El consumo comenzó a competir con otras decisiones, entre ellas los viajes y las experiencias.
El comercio electrónico cambia las reglas
Otro elemento que atraviesa al sector es el crecimiento de las ventas online. Para Sexer, el comercio electrónico no necesariamente representa una amenaza para los negocios físicos, sino que convive con ellos y amplía la oferta disponible para los consumidores.
La transformación implica, sin embargo, que los comercios tradicionales deben competir no sólo con otros locales de la ciudad, sino también con plataformas y vendedores que pueden ofrecer productos desde cualquier punto del país.
El cambio de hábitos se suma así a un escenario económico en el que las familias son más selectivas a la hora de decidir qué comprar, cuándo hacerlo y cuánto financiar.
Una fuerte crítica a la situación del centro
El tramo más duro de las declaraciones del representante de los electrodomésticos estuvo dirigido a la situación del centro rosarino. Sexer responsabilizó a las gestiones municipales de las últimas dos décadas por decisiones que, según su mirada, redujeron la circulación y perjudicaron la actividad comercial.
Su principal cuestionamiento estuvo relacionado con la accesibilidad. Señaló el angostamiento de algunas calles, la distribución de las ciclovías y la organización del transporte público como factores que, a su entender, dificultan el acceso de los consumidores al área central.
En particular, cuestionó que por calle Santa Fe circulen numerosas líneas de colectivos mientras Rioja no cuenta con ese mismo nivel de conectividad, y vinculó esa distribución con las dificultades para mantener una circulación fluida de clientes.
“Convirtieron el centro en un gueto”
La definición más contundente del titular de la Cámara de Electrodomésticos fue que las políticas aplicadas durante años terminaron convirtiendo al centro de Rosario en “un gueto”.
La frase expone una discusión que excede al rubro de los electrodomésticos. La pérdida de actividad comercial del área central viene siendo señalada desde distintos sectores y se relaciona con múltiples factores: el cambio en los hábitos de consumo, la expansión de las ventas online, la inseguridad, el costo de los alquileres, la circulación y las nuevas modalidades de movilidad urbana.
Para los comerciantes, recuperar el movimiento requiere que el centro vuelva a ser accesible y atractivo para quienes viven en distintos barrios de la ciudad y para quienes llegan desde localidades cercanas.
Más que ferias, una estrategia para el centro
Sexer también cuestionó las intervenciones de carácter temporal y reclamó una estrategia de largo plazo para recuperar la actividad comercial. En su opinión, la respuesta no debería concentrarse exclusivamente en ferias o actividades puntuales, sino en políticas destinadas a facilitar el acceso y recuperar el flujo permanente de consumidores.
La discusión resulta especialmente relevante porque el centro continúa siendo uno de los principales espacios comerciales de Rosario, pero enfrenta una transformación profunda en sus usos y en la manera en que los rosarinos compran.
El desafío consiste en encontrar un nuevo equilibrio entre las políticas de movilidad, el espacio público, el transporte, la actividad comercial y las nuevas formas de consumo.
Una discusión que recién empieza
El cruce entre las declaraciones de Milei y la respuesta de los comerciantes dejó planteados dos debates diferentes. El primero es económico: cuáles son las verdaderas causas del endeudamiento de las familias y qué peso tienen las compras de bienes durables dentro de ese fenómeno.
El segundo es estrictamente urbano y rosarino: qué necesita el centro para recuperar circulación y actividad.
Los comerciantes sostienen que no alcanza con esperar que el consumo se reactive. Reclaman condiciones para que la gente vuelva a elegir el centro como lugar de compra.
Y en una ciudad donde el comercio forma parte de la identidad y de la vida cotidiana, la discusión excede a los televisores y las cuotas. El desafío es decidir qué centro quiere Rosario para los próximos años y cómo hacer para que vuelva a ser un lugar al que los vecinos quieran y puedan llegar.

























Deja una respuesta