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Cerimedo en el centro de una trama que conecta política, negocios y poder digital

La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia no sólo abrió un frente judicial alrededor de las acusaciones que enfrenta en ese país. También desencadenó una carrera política y empresarial para tomar distancia de una figura que durante los últimos años ocupó un lugar relevante en la construcción digital de las nuevas derechas latinoamericanas.

Fundador de La Derecha Diario y exasesor de Javier Milei, Cerimedo quedó detenido en Santa Cruz de la Sierra en el marco de una investigación por el ataque sufrido por su expareja, Nadia Beller. La causa derivó además en pesquisas por presunto enriquecimiento ilícito, después de que la Fiscalía boliviana encontrara más de 40.000 dólares en su vivienda y una pequeña infraestructura destinada a operar cuentas automatizadas en redes sociales.

Mientras avanza la investigación judicial, distintos actores que compartieron espacios políticos, empresariales o comunicacionales con Cerimedo comenzaron a marcar distancia. Pero el intento de aislarlo como un operador individual choca con una trayectoria que lo vinculó durante años con dirigentes y estrategas de la derecha regional.

La separación de La Derecha Diario

Uno de los primeros movimientos fue despegar a Cerimedo de La Derecha Diario, el medio digital que cofundó y que se convirtió en una de las plataformas de comunicación más identificadas con el universo libertario.

El portal tuvo un papel importante durante la campaña presidencial de Milei en 2023 y posteriormente amplió su presencia internacional. En paralelo, el empresario y periodista español Javier Negre se incorporó al proyecto y avanzó en la expansión de la marca hacia otros mercados.

La distancia que ahora buscan establecer no elimina, sin embargo, la historia de esa relación. Cerimedo fue uno de los fundadores del medio y durante años estuvo identificado públicamente con su estructura y con la estrategia digital que acompañó a distintas figuras de la nueva derecha.

El propio Milei también intentó marcar distancia del consultor y sostuvo que había dejado de trabajar con él en 2023. Sin embargo, registros conocidos posteriormente muestran que Cerimedo continuó ingresando a la Casa Rosada durante el primer año del gobierno libertario, lo que volvió a poner en discusión el alcance real de ese alejamiento.

Una red que excede a la Argentina

El caso adquiere otra dimensión cuando se observa la trayectoria internacional del consultor. Cerimedo trabajó en estrategias digitales vinculadas con Jair Bolsonaro en Brasil y posteriormente quedó asociado a campañas y operaciones políticas de la derecha latinoamericana.

Su nombre apareció además en investigaciones relacionadas con el intento de impedir la asunción de Lula da Silva, aunque finalmente no fue incluido por la Fiscalía brasileña entre los acusados que llegaron a juicio por aquella causa.

En los últimos años, su actividad se proyectó también sobre Bolivia, donde pasó a trabajar para el gobierno de Rodrigo Paz, aunque sin ocupar formalmente un cargo público. Allí su detención terminó abriendo una investigación mucho más amplia sobre sus vínculos, sus negocios y su capacidad de influencia.

El episodio muestra una característica central de estas nuevas estructuras políticas: operadores que no necesariamente ocupan cargos institucionales pueden desarrollar un poder considerable a través de redes sociales, campañas digitales, medios propios y asesoramiento estratégico.

El nombre de Brad Parscale

En ese entramado aparece también Brad Parscale, uno de los estrategas digitales más conocidos de la política estadounidense y exresponsable de la campaña digital de Donald Trump.

Las investigaciones periodísticas sobre los vínculos de Cerimedo colocaron bajo la lupa a Parscale y a empresas relacionadas con su actividad, entre ellas Clock Tower X. El interés no está solamente en las personas involucradas, sino en el modelo de negocios que rodea a la comunicación política contemporánea: empresas tecnológicas, consultoría electoral, manejo de datos, publicidad digital y construcción de audiencias.

Parscale fue una figura central en la campaña digital de Trump en 2016 y construyó posteriormente un entramado empresarial alrededor de la tecnología aplicada a la política. Su trayectoria quedó marcada también por controversias relacionadas con el uso de datos, la financiación de campañas y la utilización de herramientas digitales para segmentar electores.

La conexión con Cerimedo vuelve a poner en discusión hasta qué punto las fronteras entre consultoría política, negocios tecnológicos y construcción de medios se volvieron difusas.

Política, datos y negocios

La particularidad de estas redes es que el poder no se construye exclusivamente a través de partidos o estructuras electorales tradicionales. Se articula mediante empresas privadas, consultores, influencers, medios digitales y plataformas capaces de producir y distribuir contenido a una velocidad inédita.

Cerimedo fue una expresión de ese modelo en América Latina. Su actividad combinó asesoramiento político, comunicación digital, medios y estrategias de redes sociales. En distintos momentos estuvo vinculado con campañas de Milei, Bolsonaro y otros dirigentes de derecha de la región.

La investigación abierta en Bolivia introduce ahora una pregunta diferente: qué negocios y relaciones económicas pudieron desarrollarse alrededor de esa actividad política.

Las acusaciones sobre supuestos contratos, intermediaciones y operaciones comerciales forman parte de investigaciones que todavía están en curso y que deberán ser acreditadas judicialmente. Pero el hecho de que el caso haya activado pesquisas por enriquecimiento ilícito y haya expuesto la existencia de dinero en efectivo y una infraestructura de bots vuelve inevitable revisar el funcionamiento económico de estas redes.

El costo político para Milei

La situación también representa un problema para el gobierno argentino. Aunque Milei sostiene que Cerimedo ya no forma parte de su círculo, el historial de vínculos entre ambos vuelve difícil presentar al consultor como una figura completamente ajena a la construcción política del oficialismo.

Cerimedo fue parte de la estrategia digital que acompañó el ascenso de Milei y estuvo relacionado con el ecosistema comunicacional que contribuyó a instalar al libertario en el escenario nacional. Los registros de sus visitas a la Casa Rosada agregaron una dificultad adicional al intento de marcar una separación tajante.

La Casa Rosada, además, quedó involucrada indirectamente en el debate por los vínculos regionales del consultor, especialmente después de que Milei saliera públicamente a atribuir su detención a una supuesta conspiración política que involucraría a Lula da Silva, Evo Morales y sectores del llamado “castrochavismo”.

Una trama que todavía puede crecer

El caso Cerimedo está lejos de agotarse. La justicia boliviana investiga las acusaciones relacionadas con el ataque a Beller y, paralelamente, abrió una línea vinculada con el patrimonio y las actividades económicas del consultor.

El peritaje de su teléfono también incorporó nuevos elementos a la investigación por el ataque contra su expareja, mientras la Fiscalía continúa reconstruyendo sus movimientos y sus vínculos.

En ese contexto, los intentos de despegarse de Cerimedo pueden ser políticamente comprensibles, pero difícilmente alcancen para borrar una historia de relaciones construidas durante años.

El verdadero interés del caso no reside solamente en la suerte judicial de un consultor argentino. Lo que empieza a quedar expuesto es una nueva forma de poder político, menos visible que la de los dirigentes tradicionales y asentada en una combinación de datos, redes sociales, medios digitales, consultoría y negocios privados.

Cerimedo aparece hoy como uno de los nombres más comprometidos de esa trama. Pero las conexiones que quedaron a la vista sugieren que, detrás de una persona, existe una estructura mucho más amplia y transnacional. Y esa estructura seguirá siendo relevante aun cuando el caso judicial que la volvió visible deje de ocupar los titulares.