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La longevidad no tiene fórmulas mágicas

En tiempos de dietas virales, suplementos prometedores y recetas rápidas para vivir más, Silvio Garattini insiste en una idea bastante menos espectacular, pero mucho más sólida: la longevidad se construye todos los días. El médico, oncólogo y farmacólogo italiano, fundador del Instituto de Investigaciones Farmacológicas Mario Negri de Milán, sostiene que buena parte de las enfermedades crónicas podría prevenirse con cambios sostenidos en la forma de comer, moverse y cuidar la salud.

A sus 97 años, Garattini continúa trabajando y mantiene una rutina que combina actividad intelectual, caminatas diarias y una alimentación sin excesos. Su planteo no apunta a la perfección ni a las restricciones extremas, sino a la moderación: comer variado, en cantidades contenidas, reducir el consumo de carne roja y grasas saturadas, evitar el tabaco y el alcohol, y sostener el movimiento como parte de la vida cotidiana.

Prevenir antes que curar

El investigador sostiene que la prevención debería ocupar un lugar mucho más central en la salud pública. Entre los factores que más inciden en enfermedades evitables menciona el sedentarismo, la mala alimentación, la obesidad, el tabaquismo y el consumo de alcohol. Su mirada también cuestiona la sobremedicalización: no se trata de rechazar los tratamientos necesarios, sino de evitar que los medicamentos sustituyan hábitos que pueden mejorar la salud a largo plazo.

Garattini suele resumir esa filosofía con una frase directa: una vida más saludable permitiría reducir consultas y fármacos innecesarios, dejando más recursos para quienes realmente necesitan atención médica. El enfoque, además de individual, tiene una dimensión colectiva: prevenir enfermedades también ayuda a sostener sistemas de salud cada vez más exigidos.

Caminar, comer con mesura y sostener vínculos

Entre sus recomendaciones aparecen acciones accesibles: caminar a diario —él recorre alrededor de cinco kilómetros—, subir escaleras, mantener una actividad física regular, dormir bien y evitar el aislamiento. En la alimentación, relativiza las modas y pone el acento en el balance general: más que la cantidad de comidas, importa no excederse en el total y elegir alimentos diversos.

El mensaje de Garattini no promete detener el paso del tiempo. Propone algo más razonable y, quizá, más difícil: incorporar hábitos posibles, mantenerlos durante años y entender que la salud no empieza en el consultorio, sino mucho antes, en las decisiones cotidianas.