El consumo anualizado cayó a 46 kilos por habitante en agosto, un 9,5% menos que un año atrás y el nivel más bajo de la serie iniciada en 2005. La combinación de precios elevados, menor oferta interna y un mercado exportador en expansión modifica el lugar que ocupa la carne vacuna en la alimentación de los argentinos
La histórica caída del consumo refleja el impacto de la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de los precios. Mientras la carne vacuna pierde presencia en la mesa de los argentinos, el cerdo y el pollo ganan terreno como opciones más accesibles.

























