El anuncio de una inversión privada de 1.200 millones de dólares para construir un reactor modular en el complejo Atucha reabrió la discusión sobre el rumbo de la política nuclear. Mientras el Gobierno presenta el proyecto como un salto tecnológico, sectores científicos y trabajadores del área advierten sobre el riesgo de pérdida de capacidades estratégicas y mayor dependencia externa
























