La organización movilizó una inversión cercana a los US$135 millones en obras, infraestructura y equipamiento. Mientras más de 4.000 atletas compiten en la provincia, la recaudación por las reservas de entradas tendrá destino social y 64 deportistas santafesinos recibieron becas para afrontar la competencia
Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 ya forman parte del paisaje cotidiano de Rosario y, detrás de las competencias que reúnen a delegaciones de 15 países, aparece otra dimensión del acontecimiento: el impacto que tendrá sobre la ciudad una vez que termine el calendario deportivo. Las obras realizadas, los espacios recuperados y el equipamiento incorporado representan una inversión de magnitud que abre ahora el debate sobre cómo se aprovechará ese legado en los próximos años.
De acuerdo con los datos difundidos por la organización, el desarrollo de los Juegos demandó una inversión cercana a los US$135 millones, destinada a infraestructura deportiva, obras urbanas, equipamiento y acondicionamiento de los espacios que reciben a las delegaciones. Una parte importante de esas intervenciones se concentró en Rosario, que junto con Santa Fe y Rafaela es una de las sedes principales de la competencia.
El volumen de recursos adquiere otra dimensión si se considera que varias de las obras no fueron pensadas exclusivamente para los días de competencia. El objetivo es que los nuevos espacios y las instalaciones renovadas puedan continuar siendo utilizados por deportistas, clubes y vecinos una vez que finalice el evento, previsto para el 26 de septiembre.
Uno de los proyectos más visibles es la transformación del entorno del Parque Independencia, donde se concentró buena parte de la infraestructura deportiva. A esto se suma la recuperación y puesta en valor de otros sectores de la ciudad que forman parte del circuito de los Juegos.
También ocupa un lugar central la Villa Deportiva del ex Batallón 121, donde se alojan parte de las delegaciones. El complejo cuenta con 245 departamentos y se integra a una transformación urbana más amplia de ese sector de Rosario, que contempla viviendas, espacios verdes y nuevas áreas de uso público.
Una recaudación que tendrá destino social
El movimiento generado por los Juegos también se refleja en el sistema de reservas para acceder a las competencias. Según informó la organización, se emitieron más de 500 mil tickets virtuales, lo que permitió reunir más de $400 millones.
La particularidad es que esos recursos no quedarán en las arcas estatales. La recaudación será distribuida entre Cáritas, CILSA y organizaciones vinculadas a excombatientes de Malvinas, con lo que el sistema de reservas tendrá además un destino social.
El dato muestra otra de las dimensiones de un evento que excede la actividad deportiva. La llegada de miles de atletas, entrenadores, dirigentes y visitantes genera movimiento en sectores vinculados al turismo, la gastronomía, el transporte y los servicios, al mismo tiempo que pone a Rosario frente al desafío de aprovechar la infraestructura que queda.
El respaldo a los atletas santafesinos
El impacto de los Juegos también alcanzó directamente a los deportistas de la provincia. En la previa de la competencia, 64 atletas santafesinos que integran la delegación argentina recibieron becas de $3 millones cada una, lo que representa un desembolso total de $192 millones.
El apoyo apunta a cubrir parte de los costos vinculados con la preparación y participación en una competencia internacional de estas características. Para muchos deportistas, el acompañamiento económico resulta determinante frente a los gastos de entrenamiento, equipamiento, viajes y preparación que implica sostener una carrera de alto rendimiento.
Con más de 4.000 atletas de 15 países y 43 deportes en competencia, Rosario atraviesa durante estos días un acontecimiento que modifica su ritmo habitual y proyecta a la ciudad hacia el escenario deportivo sudamericano. Pero el verdadero balance comenzará a medirse cuando termine la competencia.
El desafío será entonces convertir las obras, los espacios recuperados y la infraestructura incorporada en un legado de uso cotidiano para los rosarinos, evitando que una inversión de esta magnitud quede asociada únicamente a las dos semanas de actividad. Ese será, en definitiva, uno de los principales indicadores para evaluar qué dejaron los Juegos en la ciudad.

























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