Más de 30 organizaciones impulsan en la Legislatura un proyecto para terminar con la actividad cinegética con fines comerciales y transformar los establecimientos vinculados a ella en espacios destinados al avistaje de aves y otras propuestas de turismo de naturaleza. En la provincia hay 11 establecimientos registrados, concentrados en el centro norte
Más de 30 organizaciones impulsan en la Legislatura de Santa Fe un proyecto para prohibir la caza y las actividades cinegéticas en la provincia y avanzar, en paralelo, hacia la reconversión de los espacios que actualmente reciben turistas para practicar esa actividad. La propuesta busca reemplazar la llamada “caza deportiva” por alternativas vinculadas con el turismo de naturaleza y el avistaje de aves.
La iniciativa surgió después de que en los últimos años se hicieran públicas distintas matanzas masivas de aves silvestres, principalmente patos, en territorio santafesino. Aunque varios de esos episodios ocurrieron durante temporadas en las que la caza estaba permitida, en distintos casos se superaron ampliamente las cantidades máximas de ejemplares autorizadas y se aplicaron sanciones y multas.
Uno de los antecedentes más notorios ocurrió en 2024, cuando turistas estadounidenses que habían participado de jornadas de caza en Santa Fe fueron denunciados luego de provocar una matanza de aves autóctonas y difundir imágenes del episodio en redes sociales.
El proyecto es impulsado principalmente por la asociación civil protectora de animales Capibara, la Asociación Civil Protectora de Animales de Santa Fe, la Asociación Civil Protectora Rosario, la ONG Mundo Aparte y la presidenta del Instituto de Derecho Animal del Colegio de Abogados de Santa Fe, Natalia Pallavicini, además de las restantes organizaciones que acompañan la iniciativa.
Una actividad concentrada en el norte provincial
Actualmente existen 11 establecimientos registrados vinculados con la actividad cinegética en Santa Fe. Ocho están ubicados en San Javier, mientras que Vera y Pintado, Alejandra y La Gallareta cuentan con uno cada uno.
Sin embargo, el proyecto parte de una particularidad jurídica: la figura de “coto de caza” no existe formalmente en la legislación santafesina. La actividad cinegética se desarrolla en campos privados mediante autorizaciones puntuales solicitadas por sus propietarios, que permiten la caza de determinadas especies durante las temporadas habilitadas y bajo límites establecidos por la normativa.
Desde el Ministerio de Ambiente provincial remarcaron, además, que los establecimientos que funcionan como cotos de caza –entendidos como lugares destinados a la cría y mantenimiento de animales en cautiverio para su posterior caza– no están contemplados ni habilitados en Santa Fe.
Para evitar que esa diferencia jurídica limite el alcance de la iniciativa, sus impulsores proponen definir expresamente las actividades que quedarían alcanzadas por la prohibición. El texto plantea impedir “la organización, promoción, comercialización y realización de actividades de turismo cinegético, cualquiera sea su modalidad”.

El turismo de naturaleza como alternativa
El proyecto no se limita a plantear el fin de la actividad. También propone que los establecimientos puedan reconvertirse hacia otras formas de aprovechamiento turístico de los ambientes naturales, entre ellas el avistaje de aves.
“Se plantea una reconversión para que pueda ofrecer otro tipo de actividades, como el turismo de naturaleza o el avistaje de aves. Pero la caza no, porque es incompatible por ser una matanza recreativa, porque es turismo de muerte, son personas que vienen a matar”, sostuvo Pallavicini.
La abogada señaló además que la actividad cinegética es consumida mayoritariamente por visitantes extranjeros, principalmente provenientes de Francia, España y Estados Unidos.
Desde esa perspectiva, la discusión no pasa solamente por establecer qué prácticas están permitidas, sino también por definir qué tipo de turismo pretende desarrollar la provincia y cómo aprovechar económicamente sus ambientes naturales sin convertir a la fauna silvestre en un atractivo basado en su eliminación.
“Plantear a los animales como objetos de entretenimiento para ocio de turistas no va con los paradigmas actuales. Tenemos que avanzar a un reconocimiento paulatino en el que se problematicen ciertas prácticas que generan crueldad, y tenemos que empezar a abordar esos modelos para relacionarnos con la naturaleza de una manera más armónica”, afirmó Pallavicini.
Los controles sobre la caza ilegal
El debate se produce además mientras la provincia sostiene controles sobre la actividad cinegética. Según informó el Ministerio de Ambiente, ya se realizaron alrededor de 50 operativos de fiscalización vinculados con la caza ilegal.
El último procedimiento mencionado ocurrió a mediados de julio, cuando efectivos policiales detuvieron a tres personas en el norte santafesino que trasladaban a un contingente de turistas franceses para realizar caza deportiva. Los detenidos no contaban con la habilitación correspondiente para desempeñarse como guías de caza y tampoco los turistas ni los acompañantes tenían licencia de caza vigente.
Durante el operativo también se constató que el responsable del contingente tenía vencidas las credenciales de legítimo usuario y de tenencia de un arma de fuego.
La situación volvió a poner en discusión los límites entre una actividad que puede desarrollarse bajo determinadas autorizaciones y los episodios de caza ilegal o de incumplimiento de los cupos establecidos para la temporada.
Un proyecto que recién comienza su recorrido
Por ahora, la iniciativa es un anteproyecto. Para que pueda iniciar formalmente su tratamiento deberá ser tomada por un legislador y presentada ante la comisión correspondiente de la Legislatura, que deberá definir si avanza con su discusión.
En caso de aprobarse, el plazo y las condiciones para la reconversión de los establecimientos serían determinados por el Poder Ejecutivo a través de la reglamentación. El proyecto contempla además la posibilidad de que el Estado acompañe ese proceso.
De este modo, la propuesta abre una discusión que excede la prohibición de una actividad específica: si los ambientes naturales santafesinos pueden generar empleo y atraer visitantes a partir de la observación y conservación de la fauna, en lugar de hacerlo mediante su caza.

























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