Los rebeldes yemeníes avanzaron sobre la ciudad portuaria de Moca, a 70 kilómetros de Bab el Mandeb, un estrecho estratégico para el comercio mundial que adquirió todavía mayor importancia desde el bloqueo de Ormuz por parte de Irán. El Brent trepó casi 5% y se acercó a los 107 dólares por barril, mientras el WTI superó los 100 dólares
La guerra en Medio Oriente suma un nuevo frente de tensión para el comercio energético mundial. Los rebeldes hutíes de Yemen, aliados regionales de Irán, tomaron la ciudad portuaria de Moca y una isla estratégica en el estrecho de Bab el Mandeb, y pusieron bajo presión una de las principales rutas marítimas utilizadas para transportar petróleo desde el Golfo hacia los mercados internacionales.
El avance representa una amenaza especialmente sensible para Arabia Saudita, que en los últimos meses incrementó el uso de las rutas del mar Rojo para compensar las dificultades provocadas por el bloqueo del estrecho de Ormuz. Con esa vía prácticamente paralizada, Bab el Mandeb se convirtió en un corredor cada vez más importante para las exportaciones petroleras saudíes.
La toma de Moca se produjo después de la caída de otras posiciones en la provincia de Hodeida y del repliegue de tropas leales al Gobierno yemení reconocido internacionalmente. Arabia Saudita, principal respaldo de ese gobierno, respondió con decenas de ataques aéreos sobre posiciones hutíes utilizando aviones F-15 y Typhoon.

Dos estrechos estratégicos bajo presión
La situación adquiere una dimensión global porque afecta simultáneamente a dos de los principales puntos de paso del petróleo y del comercio internacional.
El estrecho de Ormuz, entre Irán y Omán, quedó prácticamente bloqueado desde el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva aérea contra Irán que terminó con la muerte del entonces líder supremo iraní, Alí Khamenei. Antes de la escalada, por Ormuz transitaba cerca de una quinta parte del comercio petrolero mundial.
Ante las dificultades para utilizar esa ruta, Arabia Saudita reforzó las exportaciones desde el puerto de Yanbu, sobre el mar Rojo. De ese modo, el crudo que ya no puede salir hacia el este comenzó a depender en mayor medida de una ruta que atraviesa o queda vinculada al estratégico Bab el Mandeb.
El problema es que ese corredor también está ahora bajo presión.
Los hutíes controlan Saná y amplias zonas del noroeste de Yemen desde 2014. Aunque todavía no dominan directamente las costas que rodean Bab el Mandeb, su presencia en Moca, sumada al control del puerto de Hodeida, les proporciona una capacidad de presión sobre el tráfico marítimo considerablemente mayor que semanas atrás.
El grupo sostiene que sus acciones buscan aumentar el costo económico y político de las operaciones saudíes en Yemen, más que cerrar formalmente el estrecho o establecer restricciones al tránsito. Sin embargo, los ataques contra embarcaciones y el avance territorial incrementaron la incertidumbre sobre la seguridad de una ruta utilizada por barcos que transportan petróleo y otras mercancías.

El petróleo reaccionó de inmediato
La tensión ya tuvo una repercusión concreta en los mercados energéticos.
El precio del Brent, referencia internacional para buena parte del petróleo comercializado en Europa y otros mercados, subió cerca de un 5% este jueves y se aproximó a los 107 dólares por barril, su nivel más alto en varios meses. El WTI estadounidense, por su parte, superó los 100 dólares.
El movimiento refleja el temor de los operadores a que el conflicto se prolongue y termine afectando de manera más profunda las cadenas mundiales de suministro energético.
El riesgo no pasa necesariamente por un cierre inmediato de Bab el Mandeb. Especialistas en seguridad citados en el informe advierten que la incertidumbre prolongada puede ser suficiente para encarecer los seguros, modificar las rutas de los barcos y aumentar los costos del transporte marítimo.
El impacto ya puede observarse en el canal de Suez, cuya navegación depende de manera directa del tránsito por Bab el Mandeb. Después de los primeros ataques hutíes contra barcos vinculados con Israel, el tráfico por esa vía se desplomó en 2024 y todavía no recuperó sus niveles anteriores a la crisis.
Entre enero y agosto de este año, el movimiento representó apenas algo más de la mitad del nivel registrado antes de la escalada, de acuerdo con datos de PortWatch, la herramienta del Fondo Monetario Internacional que monitorea el tráfico marítimo mundial.
Arabia Saudita, cada vez más expuesta
La evolución de las exportaciones saudíes muestra hasta qué punto cambió el mapa energético de la región.
Las ventas de crudo desde Yanbu llegaron a multiplicarse por cinco respecto de los niveles anteriores a la guerra y alcanzaron unos 3,8 millones de barriles diarios entre marzo y julio. Pero en agosto, después de que los hutíes retomaran los ataques contra embarcaciones saudíes, ese volumen cayó a unos 1,5 millones de barriles diarios, según datos de la consultora energética Kpler.
La situación coloca a Riad ante un escenario particularmente complejo: la ruta alternativa utilizada para evitar Ormuz también enfrenta ahora una creciente amenaza.
El avance hutí no significa todavía que Bab el Mandeb haya sido cerrado. Pero con Ormuz semiparalizado y el acceso al mar Rojo cada vez más expuesto, las opciones para transportar de manera segura el petróleo del Golfo se reducen.
Y esa reducción de las rutas disponibles tiene una consecuencia que trasciende las fronteras de Medio Oriente: cada nuevo foco de inestabilidad puede traducirse en más costos para el transporte, mayor incertidumbre sobre el abastecimiento y nuevas presiones sobre el precio del petróleo a nivel mundial.

























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