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La causa por las valijas del avión de Scatturice se encamina al archivo sin resolver qué ingresó al país

La causa que investigaba el ingreso sin controles de valijas transportadas en un avión privado vinculado al empresario Leonardo Scatturice se encamina hacia su archivo sin haber podido responder las preguntas centrales que dieron origen al expediente. La Justicia no logró establecer qué contenía el equipaje de Laura Belén Arrieta ni determinar con precisión quién intervino para que los bolsos evitaran el procedimiento habitual de control en el Aeroparque Jorge Newbery. La paradoja es evidente: al no haber sido inspeccionadas en el momento de su ingreso, las valijas quedaron fuera del alcance de una reconstrucción posterior sobre su contenido.

Un vuelo que despertó sospechas

El episodio ocurrió en febrero de 2025, cuando un Bombardier Global 5000 procedente de Estados Unidos aterrizó en Buenos Aires. Arrieta, ejecutiva de empresas vinculadas a Scatturice y relacionada con la organización de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Argentina, viajaba en la aeronave.

La investigación determinó que se habían declarado cinco valijas, aunque dentro del avión se contabilizaron diez piezas de equipaje. Las imágenes y actuaciones incorporadas posteriormente al expediente pusieron bajo la lupa el recorrido realizado por la pasajera y el tratamiento que recibió su equipaje, que no atravesó los controles habituales de escaneo.

Las explicaciones que no alcanzaron

En aquel momento, el Gobierno había rechazado que existiera un trato privilegiado. El entonces vocero presidencial, Manuel Adorni, sostuvo que Arrieta había cumplido con los controles y aseguró que sólo había descendido de la aeronave con una valija y un equipaje de mano, mientras que el resto de los bultos permanecía dentro del avión.

Sin embargo, los fiscales que intervinieron en la causa cuestionaron esa explicación. La acusación consideró acreditado que el equipaje de Arrieta no había sido sometido a los controles correspondientes, a diferencia de otros pasajeros que transitaban por el mismo sector del aeropuerto. También puso en duda que el procedimiento hubiera respondido a criterios objetivos y debidamente registrados.

Un archivo que no despeja las dudas

La investigación, a cargo del juez en lo Penal Económico Pablo Yadarola, analizó imágenes de seguridad, documentación, testimonios y registros de comunicaciones en busca de una explicación sobre lo ocurrido aquella noche. Pero los peritajes no permitieron identificar quién pudo haber dado una eventual instrucción para evitar los controles ni reconstruir de manera concluyente el origen de esa decisión.

La imposibilidad de determinar el contenido de las valijas aparece ahora como uno de los principales argumentos para el posible archivo de la causa. Sin una inspección realizada en el momento del ingreso, la Justicia considera que ya no existen elementos suficientes para establecer qué mercadería o bienes pudieron haber sido transportados.

El foco podría trasladarse a los funcionarios que intervinieron

El eventual cierre del expediente principal no necesariamente implicaría el final de todas las investigaciones derivadas del episodio. La actuación del personal aduanero que permitió que el equipaje evitara los escáneres podría dar lugar a nuevas actuaciones, orientadas a determinar si existieron incumplimientos de los deberes de funcionario público o irregularidades en el procedimiento.

Ese aspecto mantiene abierto uno de los puntos centrales del caso: más allá de que nunca pueda conocerse qué llevaban las valijas, persiste la pregunta sobre las razones por las cuales no fueron sometidas al mismo control que el resto del equipaje.

Un caso atravesado por la creciente gravitación de Scatturice

La investigación también adquirió relevancia por la figura de Leonardo Scatturice, un empresario que fue ganando visibilidad y gravitación en distintos ámbitos vinculados con el poder libertario. Sus relaciones empresariales y políticas, así como los vínculos de personas de su entorno con la CPAC y otros espacios cercanos al oficialismo, hicieron que el episodio trascendiera el plano estrictamente aduanero.

El posible archivo de la causa dejaría, así, un escenario incómodo: un episodio que generó sospechas por la falta de controles podría terminar sin una respuesta definitiva sobre el contenido del equipaje ni sobre la cadena de decisiones que permitió su ingreso. Si la Justicia decide avanzar sobre la responsabilidad de los funcionarios que participaron del procedimiento, el expediente podría conservar todavía una derivación institucional, aunque las preguntas que originaron el caso corran el riesgo de quedar definitivamente sin respuesta.