Bienvenidos a Todavía no es tarde

Pampa Energía cerró su planta de caucho y el Cordón Industrial pierde otro eslabón productivo

La industria santafesina sumó un nuevo golpe con el cierre definitivo de la planta de caucho sintético que Pampa Energía tenía en Puerto General San Martín. La decisión se confirmó luego de que venciera el período de conciliación y no se acordara una nueva instancia de negociación.

Alrededor de un centenar de trabajadores aceptaron retiros voluntarios, mientras que otros 25 serán reubicados en distintas instalaciones de la compañía. Un grupo reducido continuará vinculado a la empresa para desarrollar tareas de mantenimiento. En total, la decisión alcanzó a unos 200 trabajadores vinculados directa o indirectamente con la planta.

El cierre adquiere una dimensión que excede la situación laboral de los empleados afectados: se trata de la única planta productora de caucho sintético del país, un insumo utilizado por distintas ramas industriales y, especialmente, por la fabricación de neumáticos.

Una planta estratégica para la cadena industrial

La fábrica formaba parte del complejo petroquímico de Puerto General San Martín y abastecía con caucho sintético a industrias que utilizaban esa materia prima para producir neumáticos, gomas, mangueras y otros componentes.

Para el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU), la pérdida de la planta representa la desaparición de un eslabón de una cadena industrial que ya venía debilitándose.

El secretario adjunto del gremio, Juan Cappa, advirtió que el impacto no se limita a los puestos de trabajo directos y señaló que la producción de la planta abastecía a numerosas industrias instaladas en el conglomerado industrial del sur santafesino.

La situación vuelve a poner en discusión el valor de las industrias de base, aquellas que producen insumos necesarios para que otras fábricas puedan funcionar y que, cuando desaparecen, generan efectos que se extienden mucho más allá de sus propios establecimientos.

El cierre de FATE y la caída del mercado

Pampa Energía había comunicado en julio su decisión de discontinuar la producción. La empresa argumentó entonces que la fuerte caída del mercado local de caucho sintético había tornado inviable la continuidad del negocio, en particular por la menor actividad de la industria del neumático.

Uno de los factores señalados fue el cierre de FATE, uno de los principales compradores locales del caucho producido en Puerto General San Martín.

Según la compañía, el negocio acumulaba pérdidas desde hacía más de una década y el escenario de menor demanda terminó por hacer inviable su continuidad. Pampa también señaló que el cierre corresponde exclusivamente a la operación de caucho sintético y que el resto de sus actividades en el complejo industrial continuará funcionando.

Importaciones y costos, en el centro de la discusión

Desde el sector sindical, en cambio, el cierre fue vinculado con el contexto general de la industria argentina, particularmente con la apertura de las importaciones y el aumento de los costos necesarios para producir localmente.

El secretario general del SOEPU, Mauricio Brizuela, cuestionó las condiciones actuales para la industria y sostuvo que el país está perdiendo capacidad para fabricar insumos que anteriormente se producían localmente.

El planteo coloca nuevamente en el centro de la discusión el impacto que tiene la competencia de productos importados sobre determinadas actividades industriales. Para el gremio, la pérdida de una planta de estas características no sólo implica empleos menos, sino también una mayor dependencia de insumos provenientes del exterior.

Una salida negociada para los trabajadores

El cierre no derivó en despidos formales. Cerca de 100 trabajadores acordaron retiros voluntarios y otros fueron reubicados dentro de la estructura de Pampa Energía.

Según lo informado por representantes sindicales, los acuerdos contemplaron condiciones superiores a las indemnizaciones previstas por ley y la continuidad durante un período de la cobertura de obra social para los grupos familiares.

La empresa, por su parte, había anticipado que buscaría alternativas de reubicación para los trabajadores alcanzados por la decisión en otras compañías del grupo y en nuevos proyectos.

Santa Fe y el desafío de sostener la industria

El cierre vuelve a poner bajo la lupa la situación del Cordón Industrial del sur santafesino, una de las zonas con mayor concentración de actividad petroquímica, portuaria e industrial del país.

La pérdida de una planta de producción de insumos básicos se suma a otros procesos de reducción o cierre que afectan a distintas ramas manufactureras y plantea un interrogante sobre la capacidad de la región para conservar cadenas de valor completas.

Desde el sector gremial también reclamaron políticas industriales que permitan sostener las empresas existentes y favorecer nuevas inversiones, además de infraestructura energética que mejore las condiciones para futuras radicaciones.

El caso de Pampa Energía muestra, en ese sentido, una de las discusiones que atraviesan hoy a la economía santafesina: mientras las empresas evalúan dónde resulta conveniente producir e invertir, la provincia enfrenta el desafío de evitar que la pérdida de eslabones industriales termine debilitando un entramado construido durante décadas.

El cierre de la planta de Puerto General San Martín deja así algo más que una fábrica fuera de producción. Deja también abierta la discusión sobre qué lugar ocupará la industria nacional en las cadenas productivas del futuro.