Un informe de Coninagro muestra que ocho de las principales actividades productivas del país permanecen en situación crítica por el aumento de los costos y la pérdida de rentabilidad. El escenario vuelve a poner en foco la realidad de las economías regionales, un sector clave para el desarrollo de provincias como Santa Fe
La recuperación de la actividad económica continúa mostrando un comportamiento desigual en el interior del país. Mientras algunos complejos vinculados a la exportación lograron mejorar sus indicadores, buena parte de las economías regionales sigue enfrentando un escenario de baja rentabilidad, costos crecientes y escasa capacidad para trasladar esos incrementos a los precios que reciben los productores.
Así lo refleja el último Semáforo de Economías Regionales elaborado por Coninagro, correspondiente a mayo de 2026, que ubicó a ocho actividades en situación crítica (rojo), siete en estado de alerta (amarillo) y apenas cuatro con indicadores favorables (verde). El informe concluye que el principal factor de preocupación continúa siendo el deterioro del negocio productivo, donde los ingresos evolucionan por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos.
Producciones con dificultades para recuperar rentabilidad
Entre las actividades que permanecen en rojo aparecen la yerba mate, el arroz, el vino y el mosto, las hortalizas, el algodón, el maní, la producción lechera y la mandioca. En la mayoría de estos casos, Coninagro señala que los precios pagados al productor permanecen prácticamente estancados o muestran incrementos insuficientes para compensar el encarecimiento de insumos, energía, logística y mano de obra.
El diagnóstico también advierte que la situación no constituye un fenómeno coyuntural. Algunas actividades acumulan varios años consecutivos con indicadores negativos, reflejando problemas estructurales de competitividad y rentabilidad que dificultan la recuperación de las inversiones y del empleo en las economías regionales.
El impacto sobre Santa Fe
Aunque varias de las actividades más comprometidas se concentran en otras provincias, el informe también presenta señales de interés para Santa Fe. La producción lechera continúa entre los sectores más afectados, mientras que el complejo manisero —con fuerte presencia en el centro del país— también enfrenta un escenario complejo desde el punto de vista económico.
Para la provincia, cuya economía depende en gran medida del agregado de valor agroindustrial y de una amplia red de pequeñas y medianas empresas vinculadas a la producción primaria, la evolución de estos indicadores constituye una referencia importante sobre la salud del entramado productivo nacional.
En contraste, los sectores bovino, ovino, granario y apícola lograron ubicarse en la zona verde del semáforo gracias a una mejor relación entre precios y costos, aunque incluso en el caso de los granos persisten advertencias por el aumento del gasoil y de los fertilizantes nitrogenados.
Un diagnóstico que trasciende la coyuntura
El relevamiento de Coninagro analiza tres variables centrales: la rentabilidad del negocio, la evolución de la producción y el comportamiento de los mercados. La combinación de estos indicadores permite observar que muchas actividades mantienen niveles aceptables de producción, pero encuentran crecientes dificultades para sostener márgenes económicos positivos debido al incremento de los costos y al menor dinamismo de la demanda.
El informe también señala que no hubo cambios respecto de la medición anterior, lo que confirma una tendencia de estancamiento en buena parte de las economías regionales y evidencia que las mejoras registradas en algunos sectores todavía no logran extenderse al conjunto del aparato productivo.
Un desafío para la política productiva
El comportamiento de las economías regionales continúa siendo uno de los principales termómetros del desarrollo federal argentino. Más allá de la evolución de los grandes complejos exportadores, estas actividades sostienen miles de puestos de trabajo, generan arraigo en numerosas localidades y constituyen un componente central de las cadenas agroindustriales.
En provincias como Santa Fe, donde la producción primaria convive con una amplia red industrial y logística, la evolución de estos sectores será un indicador relevante para evaluar si la recuperación económica logra extenderse de manera equilibrada al interior productivo o si persisten las diferencias entre las actividades con mayor inserción internacional y aquellas más vinculadas al mercado interno.

























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