Desde la Cámara de Supermercadistas y Autoservicios de Rosario aseguran que las ventas continúan por debajo de la inflación y sostienen que la caída del poder adquisitivo se combina con nuevas formas de consumo y una mayor preocupación por la alimentación saludable
Aunque la inflación muestra una marcada desaceleración respecto de los niveles registrados en años anteriores, esa mejora aún no se traduce en una recuperación del consumo en Rosario. Comerciantes del sector supermercadista sostienen que las ventas permanecen estancadas y que el comportamiento de los consumidores cambió de manera significativa, al punto de modificar patrones de compra que durante décadas parecían consolidados.
Según datos de la Cámara de Supermercadistas y Autoservicios de Rosario (Casar), las ventas de junio se ubicaron alrededor de un 6% por debajo de la inflación acumulada en la comparación interanual, reflejando un escenario en el que la estabilización de los precios todavía no alcanza para recomponer el poder de compra de los hogares.
Compras más frecuentes, pero de menor volumen
Uno de los cambios más notorios se observa en la modalidad de compra. Si hasta hace algunos años muchas familias realizaban una gran compra mensual o quincenal, hoy predominan las visitas más frecuentes a supermercados y comercios de cercanía, con adquisiciones limitadas a las necesidades inmediatas.
Desde el sector explican que los consumidores planifican sus compras en función de promociones, descuentos bancarios o beneficios de medios de pago, evitando inmovilizar dinero en mercadería y priorizando las ofertas disponibles en cada momento.
Este comportamiento obliga a los comercios a adaptar sus estrategias comerciales y su administración de stocks a un mercado mucho más dinámico y sensible a las variaciones de precios.
Menos gaseosas, más agua y alimentos naturales
Los supermercadistas advierten que la crisis económica no es el único factor que explica la caída de determinados productos. En paralelo, identifican un cambio cultural asociado a la búsqueda de hábitos más saludables.
Entre los casos más visibles aparece la disminución en la compra de gaseosas, una tendencia que, según los comerciantes, comenzó como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo, pero terminó consolidándose por la incorporación de alternativas consideradas más saludables, como el agua.
También señalan modificaciones en los hábitos alimentarios cotidianos. Productos como los huevos ganaron protagonismo en los desayunos y muchas familias incorporaron alimentos frescos, como la palta, en reemplazo de otros productos tradicionales. De igual manera, el consumo de vino y cerveza muestra una retracción que responde tanto a razones económicas como a nuevas preferencias, mientras que bebidas como el gin o el fernet concentran buena parte de la demanda durante los fines de semana.
La inflación baja, pero el consumo no despega
La evolución del consumo aparece hoy como uno de los principales interrogantes para el comercio minorista. Si bien la inflación mensual se mantiene en torno al 2%, los empresarios sostienen que la recuperación de las ventas no acompaña esa desaceleración.
El escenario refleja que la estabilidad de precios, por sí sola, no garantiza una reactivación inmediata del mercado interno. La pérdida de ingresos acumulada durante los últimos años continúa condicionando las decisiones de compra de muchas familias, que priorizan el gasto esencial y administran con mayor cautela sus recursos.
Un mercado que redefine sus reglas
Más allá de la coyuntura económica, los comerciantes consideran que Rosario atraviesa una transformación más profunda en los hábitos de consumo. La combinación entre restricciones presupuestarias, mayor planificación de las compras y una creciente preocupación por la alimentación saludable configura un escenario diferente al de años anteriores.
El desafío para supermercados y comercios será adaptarse a un consumidor más selectivo, que compara precios, aprovecha promociones y redefine sus prioridades. En ese contexto, la recuperación del consumo dependerá no solo de la evolución de las variables económicas, sino también de cómo se consoliden estos nuevos comportamientos que, según el propio sector, parecen haber llegado para quedarse.

























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