Comenzó un ambicioso plan de urbanización que contempla pavimento, obras hidráulicas, apertura de calles y nuevos espacios públicos. La intervención alcanzará a unas 37 mil personas en uno de los barrios más castigados por la violencia y la falta de infraestructura
Después de décadas de reclamos por la falta de infraestructura básica, Empalme Graneros comenzó a transitar una etapa que promete cambiar la fisonomía del barrio. El municipio y la Provincia dieron inicio a un plan integral de urbanización que abarcará 169 cuadras e incluirá pavimentación definitiva, obras hidráulicas, eliminación de zanjas a cielo abierto, apertura de calles y la construcción y recuperación de espacios públicos. Se trata de una intervención de gran escala que beneficiará de manera directa e indirecta a unas 37.000 personas y que demandará una inversión superior a los 45.800 millones de pesos.
Un barrio marcado por la desigualdad
Empalme Graneros es uno de los barrios con mayor historia de Rosario, pero también uno de los que más padeció el crecimiento desordenado de la ciudad. Calles sin pavimentar, problemas crónicos de drenaje, anegamientos frecuentes y escasos espacios públicos fueron durante años parte del paisaje cotidiano de miles de vecinos.
A esa realidad urbana se sumó en los últimos años el fuerte impacto de la violencia ligada al narcotráfico, que convirtió al barrio en uno de los principales focos de preocupación social. El asesinato del niño Máximo Jerez en 2023 marcó un punto de inflexión y expuso con crudeza las profundas desigualdades que atraviesan amplios sectores del noroeste rosarino. Desde entonces, la recuperación del espacio público pasó a ocupar un lugar central en las políticas de intervención estatal.
Las obras previstas
El proyecto contempla la ejecución de pavimento definitivo en 145 cuadras y pavimento provisorio en otras 24, además de nuevas obras de desagües pluviales, cordón cuneta, apertura de calles y la eliminación de zanjas que durante décadas complicaron la circulación y favorecieron las inundaciones.
También se prevé la creación y renovación de plazas, sectores recreativos y parques, entre ellos una importante intervención sobre el Parque Ottone y distintos espacios de Los Pumitas, con juegos infantiles, canchas deportivas, senderos accesibles e iluminación renovada. El objetivo es recuperar lugares de encuentro para la comunidad y mejorar la calidad ambiental del barrio.
Infraestructura y seguridad
Las autoridades sostienen que la urbanización forma parte de una estrategia más amplia para consolidar la presencia del Estado en sectores históricamente relegados. La experiencia muestra que la mejora del espacio urbano, el acceso a servicios básicos y la recuperación de áreas públicas no resuelven por sí solos los problemas de inseguridad, pero sí contribuyen a reducir condiciones de vulnerabilidad y fortalecer la vida comunitaria.
Especialistas en urbanismo coinciden en que las intervenciones integrales suelen generar mejores resultados cuando son acompañadas por políticas sostenidas de educación, salud, desarrollo social y seguridad. De lo contrario, las mejoras materiales corren el riesgo de perder impacto con el paso del tiempo.
El desafío será sostener las obras
La magnitud del proyecto despierta expectativas entre los vecinos, pero también plantea interrogantes. La ejecución de una obra de estas dimensiones demandará varios meses y requerirá coordinación entre distintos organismos para minimizar las complicaciones que inevitablemente generan los trabajos sobre la vida cotidiana del barrio.
Más allá de los anuncios, el verdadero balance llegará cuando las máquinas se retiren y pueda evaluarse si la intervención logra traducirse en una mejora concreta de la calidad de vida. Para Empalme Graneros, uno de los sectores más golpeados por la desigualdad urbana en Rosario, el desafío no es solamente construir calles y plazas, sino comenzar a saldar una deuda histórica que lleva décadas esperando respuestas.

























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