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Menos cordones amarillos: un proyecto busca sumar lugares para estacionar en Rosario

La propuesta apunta a mejorar la accesibilidad en zonas de alta circulación, aunque deberá compatibilizarse con la seguridad vial y el espacio destinado al transporte público.

Encontrar lugar para estacionar en Rosario, especialmente en el centro y en los principales corredores comerciales, suele convertirse en una tarea difícil. En ese escenario, un proyecto presentado en el Concejo Municipal propone modificar el Código de Tránsito para reducir la extensión de algunos cordones pintados de amarillo y habilitar nuevos espacios para los autos.

La iniciativa, impulsada por la concejala Anahí Schibelbein, plantea cambios en dos artículos de la ordenanza Nº 6.543. El objetivo es optimizar el uso del espacio vial existente y sumar lugares de estacionamiento sin necesidad de realizar grandes obras, con prioridad en el área central y los centros comerciales a cielo abierto.

Qué cambios propone la iniciativa

En las esquinas donde funcionan paradas de colectivos, el proyecto propone reducir de 20 a 15 metros —o más, según el caso— el tramo de cordón amarillo que impide estacionar. La modificación se aplicaría únicamente cuando por esa parada circulen hasta tres líneas de transporte urbano y mantendría el resguardo de las sendas peatonales.

Además, en las cuadras que no cuenten con paradas de transporte, se busca eliminar los diez metros de cordón amarillo ubicados al final de la cuadra, que actualmente están destinados al ascenso y descenso de pasajeros. De este modo, ese sector podría utilizarse para estacionar, mientras que se conservaría el espacio reservado al inicio de la calle.

El foco puesto en los corredores comerciales

El proyecto prevé comenzar por zonas donde la falta de estacionamiento es una preocupación recurrente para comerciantes y clientes. Uno de los relevamientos se realizó en el centro comercial a cielo abierto de Echesortu: según la estimación presentada, la reducción de los cordones amarillos en las paradas permitiría recuperar 22 boxes de estacionamiento.

La iniciativa toma como referencia experiencias aplicadas en ciudades como Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires. En la capital del país, una medida similar permitió sumar miles de lugares de estacionamiento, aunque cada ciudad debe adaptar la norma a su propia dinámica urbana y de transporte.

Más lugar para autos, con límites necesarios

La discusión vuelve a poner sobre la mesa un dilema habitual de la movilidad urbana: cómo equilibrar la necesidad de estacionamiento con la circulación de peatones, bicicletas, colectivos y vehículos particulares.

Los cordones amarillos no sólo ordenan dónde pueden detenerse los autos. También cumplen una función de seguridad en las esquinas, garantizan visibilidad para cruzar, facilitan las maniobras de los colectivos y reservan espacios para ascenso y descenso. Por eso, cualquier reducción deberá analizarse calle por calle y sin afectar las sendas peatonales ni el funcionamiento del transporte público.

La propuesta busca ofrecer una respuesta de bajo costo a un problema cotidiano de Rosario. Si avanza, el desafío será que los nuevos boxes no se traduzcan únicamente en más espacio para autos, sino en una mejora real de la accesibilidad y la actividad comercial de los barrios.