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Encuestas reflejan un fuerte deterioro del Gobierno con 63% de rechazo a Milei

El clima de opinión pública muestra señales de deterioro para el gobierno de Javier Milei, según reflejan distintos relevamientos realizados en las últimas semanas. Aunque no fueron elaborados de manera simultánea, los estudios coinciden en registrar una baja en los niveles de aprobación, un crecimiento del rechazo social y un debilitamiento de los principales ejes discursivos del oficialismo.

Por un lado, un informe de la consultora Zentrix detectó una caída en la aprobación de la gestión, que se ubica en torno al 33%, junto con un retroceso en la imagen presidencial. Entre los datos más relevantes aparece el desgaste del llamado “pacto anticasta”: dos de cada tres encuestados consideran que el Gobierno terminó reproduciendo prácticas que había prometido combatir. A esto se suma una percepción extendida de problemas de corrupción y una creciente desconfianza sobre el compromiso oficial para prevenirla.

El mismo relevamiento también expone el impacto social del ajuste económico. Una amplia mayoría de los consultados afirma haber reducido consumos para llegar a fin de mes, incluso en rubros esenciales, mientras persiste la sensación de que los ingresos no logran acompañar la inflación.

En paralelo, otro estudio elaborado por Opina Argentina entre fines de marzo y comienzos de abril muestra una tendencia similar. Allí se registra una caída de la aprobación presidencial hasta el 35%, junto con un incremento de la imagen negativa que alcanza el 63%, el nivel más alto desde el inicio de la gestión. El informe advierte que el deterioro se aceleró en los últimos meses, en un contexto atravesado por dificultades económicas y controversias políticas.

Además, ese trabajo aporta datos sobre el escenario electoral: si las elecciones se realizaran hoy, una mayoría de los encuestados se inclinaría por opciones opositoras, lo que refleja un cambio en el humor social y una merma en la base de apoyo del oficialismo. Incluso entre quienes votaron al actual presidente se observan signos de desencanto y pérdida de fidelidad.

En conjunto, ambos estudios configuran un panorama complejo para el Gobierno, con indicadores que muestran no sólo un desgaste en la gestión, sino también una erosión en los pilares políticos y simbólicos que habían sostenido su llegada al poder.