La llegada del Papa a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre tendrá efectos que exceden las celebraciones religiosas. Habrá un feriado nacional, jornadas especiales en las jurisdicciones que integran el recorrido y cinco días consecutivos sin atención presencial en los bancos, en una operación que combina seguridad, logística, movilidad y una agenda institucional de alto nivel
























