IRON, el humanoide desarrollado por la empresa china XPENG, abandonó por sus propios medios la línea en la que acababa de ser ensamblado. La escena resume un cambio de etapa en la robótica y plantea una pregunta que hasta hace poco parecía futurista: cuándo estas máquinas dejarán de ser prototipos para convertirse en parte habitual de la industria
























