Mientras el Gobierno sostiene el discurso del ajuste y la austeridad, los senadores nacionales percibirán desde agosto una dieta cercana a los 12 millones de pesos brutos por efecto de la actualización automática vinculada a las paritarias legislativas. La decisión reabre el debate sobre los privilegios de la política y el costo institucional de un mecanismo que vuelve a quedar bajo la lupa.
























