Bienvenidos a Todavía no es tarde

Santa Fe busca sostener la obra pública con cuentas ordenadas y una deuda acotada

Las cuentas de Santa Fe cerraron el primer semestre de 2026 con un resultado económico positivo de $48.038 millones, producto de ingresos corrientes por $6,998 billones frente a gastos corrientes de $6,950 billones. En términos concretos, los recursos destinados al funcionamiento del Estado alcanzaron para cubrir remuneraciones, prestaciones sociales, transferencias y servicios, y dejaron además un margen de ahorro.

El dato adquiere otra dimensión cuando se observa qué ocurrió en paralelo con la inversión pública. La Provincia sostiene durante este año un nivel elevado de gasto de capital destinado a obras, infraestructura y adquisición de bienes, una estrategia que no se explica únicamente por el resultado corriente sino también por la utilización de recursos acumulados y distintas fuentes de financiamiento.

Según el detalle oficial, el 70,26% del financiamiento del gasto de capital durante el primer semestre provino de disponibilidades acumuladas de ejercicios anteriores, mientras que el ahorro y los recursos de capital representaron otro 11,61%. A eso se sumaron préstamos destinados a obra pública, convenios bancarios y recupero de anticipos.

El margen financiero como herramienta de gestión

La diferencia entre el resultado económico y el resultado financiero es relevante para leer las cuentas provinciales. El ahorro corriente no significa que Santa Fe haya cerrado el semestre con superávit financiero: parte de los recursos financieros se utilizaron para sostener el esfuerzo adicional de inversión pública.

La propia información oficial señala que a junio no se registraban deuda flotante ni atrasos vinculados al gasto de capital, un dato que el Ejecutivo utiliza para mostrar que el programa de obras se mantiene dentro de un esquema de financiamiento planificado.

En paralelo, los números salariales muestran uno de los principales componentes del gasto. Las remuneraciones alcanzaron $3,110 billones entre enero y junio y registraron un incremento interanual del 47,91%, mientras que las prestaciones de la seguridad social sumaron $1,393 billones y las transferencias corrientes $1,230 billones.

Una segunda señal sobre la deuda

A esta fotografía se sumó otra evaluación difundida por la Provincia, de carácter internacional, que destacó el bajo nivel de deuda de Santa Fe, sus recursos disponibles para afrontar vencimientos y el orden de sus cuentas públicas. El informe es presentado por el Gobierno santafesino como un respaldo a su capacidad para continuar destinando recursos a infraestructura.

El dato tiene como antecedente una política sostenida de cumplimiento de obligaciones financieras. En junio, la Provincia había informado que durante los primeros dos años y cuatro meses de la actual gestión había cancelado vencimientos de deuda por $204.878 millones y que tenía otros $157.480 millones pendientes de pago hasta diciembre de 2026.

La información también permite poner en contexto la baja incidencia que tienen los servicios de la deuda sobre los recursos corrientes. De acuerdo con la verificación realizada por el Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal, durante 2025 ese indicador fue del 2,3%, muy por debajo del límite del 15% establecido por la normativa para las jurisdicciones provinciales.

El desafío que queda planteado

El escenario fiscal presenta así dos caras que deben ser leídas conjuntamente. Por un lado, Santa Fe llega al segundo semestre con capacidad para cubrir sus gastos corrientes y con un nivel de endeudamiento que el propio Gobierno considera manejable. Por otro, buena parte del margen acumulado en años anteriores está siendo utilizado para sostener un programa de inversión pública de gran magnitud.

La cuestión central hacia adelante será mantener ese equilibrio en un contexto económico nacional todavía exigente, con gastos sensibles —como salarios, salud, educación, seguridad y seguridad social— que requieren financiamiento permanente.

Más que el resultado positivo de un semestre aislado, la evolución de estas variables permitirá medir hasta qué punto la Provincia puede sostener simultáneamente servicios públicos, cumplimiento de sus compromisos financieros y un ritmo elevado de inversión en infraestructura sin deteriorar el equilibrio que hoy muestran sus cuentas corrientes.