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Casa Grande abre sus puertas para acompañar a personas mayores en situación de vulnerabilidad

Una nueva alternativa de cuidado para personas mayores comenzó a funcionar en la ciudad con la inauguración de Casa Grande, un espacio ubicado en Mitre 3834 que busca atender situaciones de vulnerabilidad social y, al mismo tiempo, generar un lugar de encuentro para quienes atraviesan situaciones de aislamiento o soledad.

La iniciativa está destinada a personas mayores de 60 años, autoválidas y en situación de vulnerabilidad, y contempla tres modalidades de abordaje: alojamiento transitorio, centro de día y voluntariado. La propuesta forma parte del Plan Mil+65, la política municipal que concentra acciones de acompañamiento para personas mayores.

La inauguración estuvo encabezada por el intendente Pablo Javkin, quien destacó la necesidad de reforzar las redes de cuidado frente a situaciones que, según señaló, se volvieron más visibles en los últimos tiempos.

Un espacio para quienes quedaron sin redes de apoyo

Casa Grande funcionará como un dispositivo de alojamiento transitorio para personas mayores que se encuentran en situación de calle o atraviesan una situación de vulnerabilidad que les impide sostener de manera autónoma su vida cotidiana.

El objetivo no es sólo brindar un lugar donde permanecer, sino acompañar cada situación y trabajar para recuperar vínculos, fortalecer la autonomía y favorecer la reinserción social.

La propuesta parte de una problemática que muchas veces permanece invisibilizada: personas mayores que viven solas, que perdieron sus redes familiares o que, por distintas circunstancias, quedaron expuestas a situaciones de abandono o desprotección.

En esos casos, el abordaje requiere algo más que asistencia inmediata. La recuperación de vínculos y la reconstrucción de redes comunitarias forman parte del proceso.

Alojamiento y centro de día

El espacio cuenta con un área de alojamiento transitorio y también funciona como centro de día, con atención entre las 8 y las 18.

Allí se desarrollan actividades y talleres destinados a promover la participación y el encuentro entre pares, con la intención de prevenir situaciones de aislamiento y evitar, cuando sea posible, la institucionalización de las personas mayores.

El equipo de trabajo incluye profesionales y trabajadores especializados en distintas áreas, entre ellos trabajadores sociales, psicólogos, enfermeros, auxiliares gerontológicos y talleristas.

La combinación de asistencia, actividades y acompañamiento busca que Casa Grande no sea solamente un refugio, sino un espacio de transición y vinculación.

La soledad como problema social

Uno de los ejes que atraviesa la iniciativa es el crecimiento de las situaciones de soledad no deseada entre personas mayores.

La pérdida de familiares, la disminución de los ingresos, las dificultades para sostener una vivienda y el debilitamiento de las redes de apoyo pueden llevar a que adultos mayores queden expuestos a situaciones de extrema vulnerabilidad.

En ese contexto, la atención no puede limitarse a resolver una necesidad puntual. La posibilidad de contar con un lugar donde encontrarse con otros, participar de actividades y recuperar vínculos también forma parte de las estrategias de cuidado.

Casa Grande incorpora justamente esa dimensión comunitaria.

Una propuesta que busca evitar la institucionalización

El modelo apunta a que la permanencia en el espacio sea transitoria y que el acompañamiento permita avanzar hacia una mayor autonomía.

La idea es intervenir sobre las causas que llevaron a la persona a una situación de vulnerabilidad y trabajar en la reconstrucción de sus redes familiares, sociales y comunitarias.

En paralelo, el centro de día permite que otras personas mayores puedan acercarse durante la jornada para participar de actividades sin necesidad de alojarse en el lugar.

De esta manera, la propuesta combina dos necesidades diferentes: brindar una respuesta frente a situaciones urgentes y generar espacios cotidianos de encuentro para prevenir el aislamiento.

Una nueva mirada sobre el envejecimiento

Casa Grande se incorpora al Plan Mil+65, que contempla políticas de acompañamiento desde los primeros años de vida y, en el otro extremo, a partir de los 65 años, con seguimiento y apoyo para quienes más lo necesitan.

La apertura del espacio instala también una discusión más amplia sobre el envejecimiento en las ciudades. El aumento de la expectativa de vida obliga a pensar no sólo en la atención sanitaria, sino también en vivienda, autonomía, participación social y redes de cuidado.

En ese escenario, el desafío es que las personas mayores puedan transitar esa etapa con derechos y vínculos, evitando que la edad termine convirtiéndose en un factor de aislamiento.

Casa Grande comienza a funcionar como una respuesta concreta a una de esas situaciones: la de quienes llegaron a la vejez sin una red suficiente para sostenerse y necesitan un lugar que combine cuidado, acompañamiento y comunidad.