La defensa pública de Javier Milei a su exasesor Fernando Cerimedo provocó una fuerte respuesta de Nadia Beller, quien cuestionó al Presidente mientras se investiga en Bolivia el ataque que sufrió. El episodio reabrió además el debate sobre el papel que el consultor tuvo en la campaña libertaria y sobre el uso de desinformación, campañas negativas y redes de trolls en la construcción política de La Libertad Avanza
La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia volvió a colocar bajo los reflectores uno de los vínculos más controvertidos de la construcción política y comunicacional de Javier Milei. El consultor, que tuvo un papel en la campaña presidencial de 2023 y posteriormente trabajó para el gobierno boliviano, permanece detenido en Santa Cruz de la Sierra mientras la Justicia investiga su presunta participación como autor intelectual del ataque armado contra su expareja Nadia Beller. La Fiscalía boliviana solicitó seis meses de prisión preventiva y lo imputó por feminicidio en grado de tentativa.
En ese contexto, Milei salió públicamente en defensa de Cerimedo y cuestionó las acusaciones que pesan sobre su excolaborador. La reacción de Beller no tardó en llegar. La abogada sostuvo que el Presidente no tendría miedo de sus declaraciones sino, según su interpretación, de lo que Cerimedo podría llegar a revelar si su situación judicial se complica.
El enfrentamiento adquiere una dimensión política mayor porque Cerimedo no fue un actor periférico durante el ascenso electoral de Milei. Su nombre aparece ligado a la estrategia digital que acompañó la campaña libertaria y a un ecosistema comunicacional en el que las redes sociales, los contenidos virales y las operaciones de confrontación ocuparon un lugar central.
Una relación que viene de la campaña de 2023
Una investigación publicada por Chequeado reconstruyó el papel de Cerimedo y de La Derecha Diario durante la campaña presidencial que llevó a Milei a la Casa Rosada. El trabajo documentó la circulación de desinformaciones y contenidos de campaña negativa vinculados con ese entramado digital.
Entre 2022 y 2023, La Derecha Diario difundió contenidos que Chequeado identificó como desinformaciones sobre asuntos políticos y sociales, entre ellos el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, el supuesto fraude electoral en Brasil, el cambio climático y la Educación Sexual Integral. También difundió videos editados para favorecer determinadas interpretaciones políticas.
La investigación también recuperó declaraciones de Cerimedo sobre el funcionamiento de esa estructura. El consultor reconoció la utilización de herramientas de “campaña negativa” y de granjas de trolls, aunque calificó como “chiquilinadas” algunas de las desinformaciones que circulaban desde el espacio de La Derecha Diario.
El dato resulta relevante para comprender la dimensión política del episodio actual: la discusión no se limita al vínculo personal entre Milei y un antiguo colaborador, sino que vuelve a poner bajo análisis una forma de construcción política basada en la disputa permanente en redes, la amplificación de mensajes y la confrontación con adversarios.
La defensa presidencial y una respuesta que incomoda
La intervención de Milei en favor de Cerimedo produjo una reacción inmediata de Beller, quien atraviesa además una situación judicial y personal extremadamente delicada después de haber recibido cuatro disparos durante un ataque cometido por dos hombres que se habrían presentado como repartidores. La investigación intenta determinar quién ordenó el hecho y cuál fue la responsabilidad de Cerimedo.
Mientras la Justicia boliviana avanza con la investigación, la defensa del consultor negó las acusaciones y cuestionó la imputación. Cerimedo, por su parte, se negó a declarar por recomendación de sus abogados hasta conocer la totalidad de las pruebas reunidas y la calificación legal definitiva.
Beller, en tanto, decidió trasladar el conflicto al terreno político y apuntó directamente contra Milei. Su planteo introduce una pregunta incómoda para el oficialismo: por qué el Presidente considera necesario defender públicamente a un antiguo asesor cuya situación judicial todavía está siendo investigada.
El poder de las redes como herramienta política
La controversia también vuelve a poner en discusión el funcionamiento de la comunicación política libertaria. Durante la campaña de Milei, las redes sociales fueron una herramienta central para instalar mensajes, confrontar con dirigentes y disputar sentidos frente a los medios tradicionales.
La investigación de Chequeado muestra que alrededor de Cerimedo se articuló parte de ese dispositivo digital, con circulación de contenidos falsos o engañosos, campañas negativas y utilización de redes de trolls.
Más allá de las responsabilidades individuales que determine la Justicia boliviana en el caso Beller, el episodio actual permite observar hasta qué punto aquellos vínculos construidos durante la campaña siguen teniendo consecuencias políticas. La defensa presidencial de Cerimedo reactiva un pasado reciente que el Gobierno preferiría mantener asociado exclusivamente a la estrategia electoral de 2023.
Una crisis que trasciende a un consultor
La detención de Cerimedo abre así dos planos simultáneos. Por un lado, está la investigación judicial por el ataque contra Beller, que deberá determinar responsabilidades y establecer si las acusaciones contra el consultor tienen sustento probatorio. Por otro, aparece una dimensión estrictamente política: el lugar que ocuparon Cerimedo y su estructura digital en el ascenso de Milei y el modo en que ese entramado continúa vinculado al poder.
La respuesta de Beller y la defensa pública del Presidente volvieron a conectar ambos mundos. El caso judicial puso bajo la lupa a una figura que ya tenía antecedentes de peso en la comunicación política de la derecha regional, mientras que la investigación sobre las campañas digitales permite reconstruir cómo se construyó parte del ecosistema que acompañó el desembarco de Milei en la política nacional.
El episodio, por lo tanto, excede la situación personal de un exasesor presidencial. También plantea interrogantes sobre los métodos de construcción de poder en la era de las redes sociales, el límite entre comunicación política y operaciones de desinformación y, sobre todo, cuánto de aquella maquinaria electoral continúa funcionando hoy desde las cercanías del Gobierno.

























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