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La Crack Bang Boom cerró con una multitud y volvió a convertir a Rosario en capital del cómic

La costanera rosarina volvió a transformarse en un gran escenario de fantasía, historieta y cultura pop con el cierre de una nueva edición de la Crack Bang Boom. El tradicional desfile de cosplayers convocó a una multitud y puso punto final a cuatro jornadas que reunieron a unas 80 mil personas alrededor del cómic, el manga, el animé, el cine, los videojuegos y las distintas expresiones del arte gráfico.

Con el río Paraná como telón de fondo, cientos de participantes desfilaron caracterizados como personajes reconocidos de historietas, películas, series, videojuegos y animé. La propuesta, que año tras año suma seguidores, volvió a convertirse en uno de los momentos más esperados de la convención y en una de las postales culturales más reconocibles de Rosario.

Cuatro días alrededor de la historieta

La 15ª edición de Crack Bang Boom se desarrolló durante cuatro jornadas y tuvo como principales espacios al Centro de Expresiones Contemporáneas, el Galpón 11 y Puerto Joven. Allí se concentraron exposiciones, charlas, talleres, presentaciones editoriales, firmas de artistas, concursos y propuestas vinculadas con la cultura gráfica y audiovisual.

El encuentro también reunió a referentes nacionales e internacionales del género, consolidando una convocatoria que excede ampliamente a Rosario y atrae visitantes de distintos puntos del país y del exterior.

La dimensión alcanzada por esta edición confirma el lugar que la convención ocupa dentro de la agenda cultural local. En 2025, la Municipalidad ya había destacado una convocatoria de 80 mil asistentes y un récord de participación en el tradicional desfile de cosplay.

El cosplay como fenómeno cultural

Más allá de los disfraces, el desfile expresa una forma de participación cultural que encontró en Rosario un espacio propio. Los cosplayers no son solamente espectadores de la convención: son protagonistas de una escena que combina diseño, actuación, caracterización, ilustración y cultura digital.

La propuesta permite además que distintas generaciones compartan un mismo espacio. Niños, adolescentes y adultos participan de concursos y actividades vinculadas con personajes que atraviesan historietas, animé, videojuegos y cine, en una celebración que une distintas ramas de la cultura popular contemporánea.

La tradición del desfile se remonta a las primeras ediciones de Crack Bang Boom y se convirtió en uno de los grandes atractivos del encuentro. En ediciones anteriores, la actividad llegó a reunir decenas de miles de espectadores a lo largo de la costanera.

Una marca cultural de la ciudad

Desde su creación, Crack Bang Boom fue creciendo hasta convertirse en una referencia de la historieta argentina y en un acontecimiento que combina cultura, entretenimiento y turismo. El encuentro nació en Rosario en 2010 impulsado por el dibujante Eduardo Risso y, con el paso de los años, amplió su convocatoria y su proyección internacional.

La masividad alcanzada en esta nueva edición vuelve a poner en evidencia la capacidad de Rosario para generar eventos culturales de gran convocatoria. La presencia de artistas, editoriales, creadores y público especializado se combina con una participación cada vez mayor de familias y visitantes que encuentran en la convención una experiencia cultural y recreativa.

El cierre con el desfile de cosplayers funciona así como mucho más que el último acto de una convención. Es también la expresión visible de una comunidad que creció alrededor de la historieta y de una ciudad que logró convertir ese universo en una celebración propia, abierta y multitudinaria.