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La visita de Georgieva dejó respaldo oficial, críticas opositoras y el foco puesto en Vaca Muerta

La primera visita oficial de Kristalina Georgieva a la Argentina desde que asumió la conducción del Fondo Monetario Internacional dejó una fuerte señal política y económica. La agenda incluyó reuniones con el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, además de una recorrida por el yacimiento de Vaca Muerta, considerado por el Gobierno como uno de los pilares para incrementar las exportaciones y fortalecer la generación de divisas en los próximos años.

Durante su paso por el país, Georgieva expresó un respaldo explícito al rumbo económico de la administración libertaria, destacó la consolidación fiscal y afirmó que, en las condiciones actuales, la Argentina no necesitaría financiamiento adicional por parte del organismo. El mensaje fue interpretado por la Casa Rosada como una muestra de confianza en la marcha del programa acordado con el FMI.

Vaca Muerta, en el centro de la estrategia económica

Uno de los momentos más significativos de la visita fue el viaje a Neuquén para recorrer el bloque Loma Campana, operado por YPF. La actividad buscó exhibir ante la titular del Fondo el potencial de Vaca Muerta para incrementar las exportaciones de petróleo y gas y convertirse en una de las principales fuentes de ingreso de dólares para el país.

El Gobierno sostiene que el desarrollo energético será determinante para mejorar la balanza comercial, acumular reservas y fortalecer la estabilidad macroeconómica. En ese marco, la recorrida fue presentada como una forma de mostrar los avances de un sector considerado estratégico para los próximos años.

Apoyo oficial y rechazo en las calles

Mientras en la Casa Rosada la visita fue valorada como un respaldo político e institucional, en distintos puntos del país organizaciones sindicales, sociales y de izquierda realizaron manifestaciones de repudio contra la presencia de la titular del FMI y cuestionaron la continuidad del vínculo con el organismo internacional.

Los manifestantes señalaron que los acuerdos con el Fondo han estado históricamente asociados a programas de ajuste económico y reclamaron una revisión de las políticas impulsadas en el marco del entendimiento vigente. Las protestas se desarrollaron sin alterar la agenda oficial, pero evidenciaron que la relación con el FMI continúa siendo uno de los temas de mayor sensibilidad política en la Argentina.

Un vínculo que trasciende la coyuntura

La visita de Georgieva se produjo en un momento clave para el programa económico. Argentina sigue siendo el principal deudor del Fondo Monetario Internacional y el cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas será determinante para la continuidad del acuerdo.

Más allá de los gestos de respaldo y de las críticas que despertó su presencia, el paso de la directora gerente del FMI dejó en evidencia dos dimensiones del debate económico argentino. Por un lado, la apuesta oficial a consolidar sectores capaces de generar divisas, como Vaca Muerta; por otro, la persistencia de cuestionamientos políticos y sociales sobre el papel que el organismo desempeña en la definición de la política económica nacional. Ambos aspectos seguirán marcando la discusión pública mientras el Gobierno busca sostener el equilibrio financiero y avanzar en una nueva etapa de su programa económico.