La urbanización integral avanza en seis frentes simultáneos y contempla pavimento definitivo, obras hidráulicas, eliminación de zanjas y nuevos espacios públicos. El proyecto beneficiará a unos 37 mil vecinos y apunta a saldar una deuda histórica con uno de los barrios más postergados de la ciudad
Empalme Graneros comenzó a mostrar las primeras transformaciones de un plan de urbanización que, por su escala y alcance, se presenta como una de las intervenciones de infraestructura más importantes de los últimos años en Rosario. A pocas semanas del inicio de los trabajos, las máquinas ya avanzan en distintos sectores del barrio con tareas de nivelación, hormigonado y apertura de calles, mientras el municipio sostiene que la obra permitirá modificar de manera definitiva las condiciones de vida de miles de familias.
Una intervención integral
Las obras se desarrollan de manera simultánea en seis frentes de trabajo distribuidos en distintos sectores de Empalme Graneros. El proyecto contempla la ejecución de 169 cuadras, de las cuales 145 contarán con pavimento definitivo y el resto con soluciones provisorias hasta completar la infraestructura.
El plan también incluye la eliminación de zanjas a cielo abierto, la construcción de desagües pluviales, apertura y adecuación de calles, nuevas plazas y espacios verdes, además de mejoras en la accesibilidad y el entorno urbano.
Un barrio marcado por las inundaciones
Empalme Graneros es uno de los barrios que históricamente padeció problemas estructurales vinculados a las inundaciones y a la falta de infraestructura básica. Durante décadas, muchos sectores convivieron con calles de tierra, zanjas y dificultades para acceder a servicios esenciales.
La urbanización busca precisamente revertir ese escenario mediante una intervención que no sólo apunta al pavimento, sino también a resolver cuestiones hidráulicas y mejorar la integración urbana del barrio.
Nueve meses de obra y avances por etapas
Desde el municipio estiman que los trabajos tendrán un plazo aproximado de nueve meses, aunque las mejoras se irán habilitando progresivamente a medida que finalicen los distintos sectores.
Actualmente se ejecutan tareas de hormigonado en calles como Rouillón y De la Salle, además de trabajos de fresado y adecuación de niveles que permitirán posteriormente completar la pavimentación definitiva.
Más que una obra vial
Más allá de las tareas de infraestructura, la intervención representa una apuesta por recuperar un sector históricamente relegado del noroeste rosarino. La inversión, desarrollada en conjunto entre el municipio y la Provincia, supera los 45.800 millones de pesos y alcanzará de manera directa e indirecta a unos 37 mil vecinos, convirtiéndose en uno de los proyectos urbanos más ambiciosos actualmente en ejecución en Rosario.

























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