Arribó la “lanzadora de vigas”, una maquinaria de ingeniería pesada que permitirá acelerar la obra y sortear las dificultades del terreno en la zona del río
La construcción del nuevo puente que unirá Santa Fe con Santo Tomé dio un paso clave esta semana con la llegada de una maquinaria central para su desarrollo: la llamada “lanzadora de vigas”, un equipo de última tecnología importado desde Asia.
Se trata de un hito técnico dentro de la obra, que ahora entra en una etapa decisiva: el montaje de la estructura principal del puente, una tarea compleja por las condiciones del terreno y la cercanía con zonas anegadizas.
Una pieza clave para que la obra avance
La máquina, que fue trasladada desde China cruzando el Pacífico hasta Chile antes de llegar a Santa Fe, permitirá colocar las vigas de hormigón de unas 45 toneladas cada una sin necesidad de utilizar grúas desde el suelo.
El sistema funciona de manera aérea:
- Eleva las vigas
- Se desplaza sobre la propia estructura
- Las posiciona con precisión sobre los tramos del puente
Este método es más lento que el tradicional, pero resulta clave para evitar interrupciones cuando el terreno está inestable o cubierto de agua, algo habitual en la zona.
👉 Traducción clara para lector:
permite que la obra no se frene por las condiciones del suelo o el clima.
Cuatro frentes de obra en simultáneo
Según el gobierno provincial, los trabajos avanzan en paralelo en distintos puntos estratégicos:
- El tablero central del puente
- Los accesos desde Santa Fe (zona J.J. Paso)
- Intervenciones urbanas en Santo Tomé (Av. 7 de Marzo y alrededores)
- Producción constante de vigas en el obrador
La idea es sostener un ritmo continuo para evitar demoras estructurales en un proyecto considerado clave para la conexión del área metropolitana.
Una obra clave para la región
El nuevo puente no es solo una infraestructura vial más:
busca descomprimir el tránsito del actual enlace entre ambas ciudades, mejorar la circulación y acompañar el crecimiento urbano de la zona.
Además, forma parte de una serie de obras estratégicas que la provincia intenta sostener en un contexto nacional donde la inversión en infraestructura viene en retroceso.
La llegada de la lanzadora de vigas marca un avance concreto, pero también deja ver el desafío de fondo: sostener el ritmo de una obra clave en un contexto económico complejo.
Porque más allá de la tecnología y los anuncios, el verdadero test estará en la continuidad.
En una Argentina donde muchas obras se frenan,
cada avance deja de ser rutina y pasa a ser una señal política.

























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